LO ESCUCHABA y no lo creía. A Franz Wever, presidente de FEDEBEIS y flamante secretario del Comité Olímpico de Panamá (COP), casi se le va la mano ayer al querer celebrar, a como diera lugar, el séptimo partido de la Serie Final entre Metro y Los Santos con “estadio repleto” cuando las autoridades de Salud le habían recomendado no hacerlo para evitar posibles nuevos contagios del virus A(H1N1).
¿Qué clase de dirigente intenta desoír este tipo de recomendaciones? ¿Cómo se puede anteponer la lógica del negocio a la de la salud de miles de panameños?
Con la salud no se juega, ella no tiene precio, no es negociable, de ella depende la vida. Es un derecho humano que debe privar por encima de cualquier interés económico... Desde que se enteró de lo recomendado por el MINSA, Wever debió acatar, velar por el bienestar del fanático.
La gripe A(H1N1) amenaza, y el frenar su avance depende, en gran medida, de la colaboración de dirigentes, atletas, fanáticos...
En México a ningún dirigente, que yo sepa, se le ocurrió salir con semejante desfachatez. Ojalá que a nadie se le ocurra emular a Wever.