El Estadio Rodney Carew se vistió de gala anoche con la inauguración histórica de la XXXIX Copa Mundial de Béisbol de Panamá 2011, de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF).
Fue una noche mágica, llena de juegos pirotécnicos, derroche de energía y esplendor, y en la que desfilaron --por el principal templo del béisbol nacional-- artistas nacionales e internacionales de la talla de Roberto Blades, Érika Ender, Jerry Rivera, Luis Henríquez, Aldo Ranks y el dúo Los Gaitanes. Cada canción, cada letra fue coreada con ánimo y entusiasmo por la afición que desbordó, en número y en alegría, las entrañas del coloso de Cerro Patacón.

“¡Viva Panamá! ¡¡¡¡Viva!!!” Gritaba un público sediento de buen béisbol al unísono.
En las gradas, la gente se movía al ritmo de las letras del reguetón, el tamborito, la salsa, pero el nacionalismo se exacerbó cuando Roberto Blades --al que muchos confundieron con su hermano, Rubén-- entonó la letra de la canción Patria, considerada por muchos como el segundo himno nacional.

La riqueza cultural panameña se hizo sentir con la presentación de los diferentes grupos étnicos del ámbito nacional. "Estamos orgullosos, todo está listo, todos los panameños hemos hecho un gran trabajo para esto", declaró el presidente de la República, Ricardo Martinelli.
Eso sí, a medida que se desarrollaba el acto inaugural al vaivén de la música y de emotivos discursos, una multitud, algo angustiada, hacía enormes filas en las afueras del estadio.

"Estoy contento, vamos a demostrarle al mundo que somos los mejores", añadió el mandatario.
Incluso, el presidente invitó a los jugadores a no achicopalarse ante los rivales y salir sin miedo al terreno de juego.
Previo a los discursos, las delegaciones participantes en el torneo desfilaron en el terreno de juego bajo la mirada atenta del público.
Alemania, Venezuela, Italia y los rivales del primer encuentro - Grecia y Panamá - pasaron por el terreno y fueron aplaudidos de forma efusiva.
Otros discursos.
Por su parte, Edwin Cabrera, presidente del Comité Organizador del Mundial, pidió disculpas por los inconvenientes, pero acto seguido invitó al público a asistir a los estadios. "Vayan (a los partidos), y primero Dios todo quedará bien", dijo.
"Me gustaría agradecer a todos aquellos que organizan el evento", manifestó Riccardo Fraccari, presidente de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF). "Ahora vamos a jugar béisbol", agregó.
Fraccari se encargó de inaugurar oficialmente el certamen que tendrá dos semanas de duración.
Correspondió al santeño Carlos "Trompito" Muñoz, receptor del equipo nacional, juramentar a las 16 delegaciones que arribaron a suelo patrio para disputar la cita universal.
Ya con el partido a punto de empezar, el estadio se hallaba a plenitud.
A la fiesta no podía faltar el "granito de arena" de Mariano Rivera, quien mandó bendiciones e instó al pueblo panameño a apoyar "con todas sus fuerzas a la novena nacional".
Fue el jugador panameño de los Astros de Houston, Carlos Lee, quien hizo el lanzamiento de honor ante las más de 22 mil almas que, en vivo, presenciaron el duelo entre los equipos de Grecia y Panamá.
Invitados de lujo.
La grata sorpresa de la noche la protagonizó un grupo de peloteros panameños que juegan en el Béisbol de las Grandes Ligas, que asistieron al acto inaugural.
Además de Lee, estuvieron presentes los peloteros de los Mets de Nueva York, Manuel Acosta y Rubén Tejada y el “coach” de los Gigantes de San Francisco, Roberto Kelly.
Fanáticos responden.
La asistencia del público al Estadio Rod Carew para esta ceremonia y el posterior encuentro entre griegos y panameños fue masiva.
Las gradas de cemento y las butacas del coliseo estaban prácticamente llenas y solo se evidenciaba un “mar” de personas que disfrutaban del espectáculo artístico que se presentó para darle inicio al certamen.
La algarabía por el evento que estaba por comenzar era contagiosa.
Los deseos de ver béisbol de calidad se sentía en el ambiente. Ahora la fiesta comenzó y se espera mucho público lleno de emoción por tener en esta tierra panameña un evento de gran magnitud como el Mundial de Béisbol.