El Congreso nacional nuevamente debió soportar otro embate del oviedismo, durante la nueva y frustrada intentona golpista que se produjo en la noche del jueves. Como en abril de 1996 y marzo de 1999, la sede de este Poder del Estado se convirtió en el centro de disputa entre las fuerzas retardatarias y las institucionalistas.
Los sublevados intentaron tomar la sede parlamentaria y para ello dirigieron hasta ahí varias tanquetas en busca de la rendición de los legisladores que habían llegado hasta la sede para defender el proceso democrático.
Ante la negativa de los senadores y diputados, los golpistas decidieron disparar primero con arma pesada y luego con ráfagas de metralleta.
Los tiros intimidatorios no dieron su fruto y, ante la advertencia de la Fuerza Aérea y la Marina, en el sentido de que estaban preparados para entrar en acción y defender el sistema democrático, los militares sublevados se replegaron rápidamente sin haber logrado uno de sus principales objetivos, dominar el Congreso.
La sede de la Cámara de Senadores quedó dañada por el bombardeo y esta mañana bien temprano funcionarios de la instancia legislativa se dedicaron a limpiar el lugar.
Por medio de una comunicación telefónica con la emisora Radio Paraná, de Itapúa, el ex general Lino César Oviedo desmintió "en forma categórica y determinante", que el movimiento Unace (Unión de Colorados ticos) y él estén implicados en levantamiento militar alguno.
El de esa noche, sin embargo, fue protagonizado por exponentes connotados de su grupo político.
Fue alrededor de las tres de la mañana del viernes, y en la oportunidad dijo que, aunque desconocían a este Gobierno, "por ilegítimo y usurpador", llamaba a la sensatez y a la cordura, al mismo tiempo de alertar a la ciudadanía "ante esta maniobra con fines inconfesos, de parte de quienes están usurpando el Gobierno de la República".
En otro momento negó además que tuviera algo que ver con el comunicado que se había propalado por una emisora capitalina. "Yo puedo decir que tal comunicado lo desconozco; no ha partido de mi parte, en absoluto."
Oviedo dijo que donde está no cuenta con televisión, por lo que se enteró de lo que estaba sucediendo en la Capital porque le avisaron acerca de "un levantamiento militar y policial. Entonces comencé yo a hacer algunos llamados y allí me enteré de la imputación que se hacía hacia mi persona".
El intento de golpe de Estado contó con un fuerte respaldo de oficiales en actividad del arma de Caballería.
La rebelión aún tiene muchos puntos oscuros. Las investigaciones que se iniciaron buscan desentrañar si existen conexiones en otras unidades castrenses. Existen diputados de Unace involucrados en la asonada golpista que se encuentran prófugos, entre ellos Miguel Corrales.
Entre los detenidos se encuentra el conocido activista del golpista prófugo Wladimiro Woroniecki. Pese a ello, Oviedo deslindó responsabilidad en el caso.
A continuación la cronología de lo acontecido dentro y fuera de la Caballería, durante la crisis.
Personal de Inteligencia Militar incauta de la camioneta del diputado oviedista Miguel Corrales un documento que establece la proclama del movimiento golpista, así como un manual titulado "Golpes de Estado". La camioneta Mitsubishi, tipo Montero, con chapa parlamentaria número XII, había sido utilizada por el diputado Luis Talavera.
Ya a las 6 de la mañana rescataron la camioneta Toyota Land Cruiser, color rojo a rayas, del Tte. Cnel. (SR) Wladimiro Woroniecki, y de ella incautaron un documento que establecía el plan de operaciones denominado "Operación Aratirí". También requisan celulares.
El ministro de Defensa, en la propia Caballería, da por concluida la crisis y señaló que la Fuerza Aérea tuvo orden de atacar para repeler la rebelión.
El presidente González Macchi se dirigió a la nación señalando que ya no había lugar para las "demencias políticas" y que el oviedismo estaba en desbandada