Los trenes subterráneos argentinos interrumpieron ayer sus servicios al recibir el viernes una amenaza de bomba por tercer día consecutivo.
Las brigadas policiales de explosivos recorrían hacia el mediodía las instalaciones de la línea "C" en busca del supuesto artefacto, por lo que el servicio de ese ramal quedó suspendido.
El jueves, la empresa concesionaria Metrovías había recibido una amenaza anónima de bomba sobre la línea "E", por lo que decidió interrumpir el servicio. Tras la intervención de la policía se halló un artefacto con cables que simulaba una bomba.
El juez federal Adolfo Bagnasco, quien investiga las intimidaciones, ordenó el viernes intervenir los teléfonos de la empresa.
La primera amenaza de bomba se registró el miércoles. Entonces Metrovías desalojó las cinco líneas que atraviesan la ciudad, aunque la policía no pudo encontrar algún artefacto explosivo.