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Convirtiendo la tristeza en ventura

“No desdeñes nunca la posibilidad de refrenar los humores de tu propio corazón” I ching, Libro I Mi querida Irenita, ahora que con un par de


Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

“No desdeñes nunca la posibilidad de refrenar los humores de tu propio corazón” I ching, Libro I

Mi querida Irenita, ahora que con un par de párrafos acabas de describir a un ser humano al que no envidiaría nada, me pongo a meditar sobre el paso del tiempo y sus consecuencias. ¿Aprendemos con los años? No siempre. Pero siempre dejan huellas. Si no en el alma, en el rostro y en los músculos. Son diversas y numerosas las fuerzas que halan el corazón humano. Uso de esta metáfora para indicar las atracciones sin nombre que nos empujan hacia tal o cual camino. ¿Qué puedo enlistar? La lujuria, la codicia, la vanidad, el egoísmo, la estupidez; en abierta competencia con la honorabilidad, la fraternidad, la ternura, la inteligencia, la sencillez, la tolerancia. Todos estamos caminando en una descampada llanura, sometidos a esos tirones. Dependerá de nosotros decidir que rumbo tomaremos y qué cobijo encontrar.

Ese maravilloso libro que me regalaste hace algunos años I Ching, el libro de las mutaciones, enciende el solar oscuro de mi cerebro cada vez que lo abro. Desde la Presentación de Vogelmann, pasando por los prólogos de Jung y los Wilhelm, me pone a recapacitar sobre los misteriosos motivos de la vida. ¿Para qué aspiro el oxígeno del mundo? Todavía no estoy seguro. Unos utilizan sus energías para llenar arcas sin fondo que, al final, no podrán llevar consigo. Otros, menos truculentos y más humanos, purificarán la sangre en sus pulmunes para vivir lo mejor posible, sin hacer daño ni a natura ni a los demás. Sacan el mayor goce de cada momento de la vida: sobre todo en abrazos de amor; y, por qué no, saboreando un amable plato de comida. Hasta los más vulgares, se deleitan con un amanecer de rosa y tul. La vida está llena de ofertas. No te anquiloses en tu cuenta bancaria. Demos a la existencia la dosis de aventura que encierra un vuelo, un salto, un riesgo, una hazaña, un atrevimiento, algo que nos haga palpitar el corazón y sentir la fugacidad de la vida. Y, en el otro extremo, encontrar el buen humor. Sin él, estamos perdidos. ¡Fuera suspiros y lamentos! Copio del I Ching: “... se consume uno en la llama de la tristeza. Si abandonas todo temor y reconoces la nimiedad de todo, y te preocupas sólo por conservar la claridad, tu tristeza se convertirá en ventura.”


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904647
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América