Corea del Sur consiguió el martes su primera victoria en la historia de la Copa Mundial al vencer 2-0 a Polonia a fuerza de una impresionante demostración de velocidad y marca sin descanso.
Hwang Sun-hong y Yoo San-chul marcaron los goles de la victoria coreana a los 26 y 53 minutos, respectivamente, desatando una celebración delirante en el estadio de Busán, de colo cada uno de sus rincones.
Corea había jugado cinco mundiales sin haberse apuntado a una victoria y tuvo que esperar a jugar en casa y la conducción del holandés Guus Hiddink, quien hace cuatro años en Francia llevó a su país a las semifinales.
El partido puso en marcha el Grupo D, que completan Estados Unidos y Portugal, que se enfrentarán el miércoles.
También fue la noche de los estrenos de los dos equipos anfitriones en el primer mundial que se disputa en Asia. En Saitama, a primera hora, Japón empató 2-2 con Bélgica, sumando el primer punto de su historia, en apenas su segunda incursión en una Copa del Mundo.
El choque en Busán arrancó a un ritmo infernal, sin espacio para estudiarse, por parte de ambos equipos.
Los belgas se adelantaron poco antes de la hora de juego cuando Wilmots, pese a estar rodeado de contrarios, pudo rematar a placer de acrobática chilena.
Japón no se vino abajo y acto seguido empató Takayuki Suzuki, ayudado por la pasividad del defensa Jacky Peeters. El gol serenó a los anfitriones, que pudieron entonces mostrar lo mucho que han aprendido del técnico francés Philippe Troussier.
Junichi Inamoto, uno de los hombres más destacados del partido, adelantó a los japoneses en el minuto 68 al resolver con maestría un veloz contragolpe.
La alegría de los nipones volvió a durar poco, ya que a los 75 minutos Van der Heyden eludió el fuera de juego local y estableció el empate a dos definitivo con una suave vaselina.
Bélgica ya no dejó escapar el punto, aunque Japón atacó sin descanso hasta el instante final.