La paciencia es una virtud imprescindible en Wimbledon, y el argentino Guillermo Coria lo ha aprendido con creces.
Después de dos días de lucha todavía no ha podido acabar su primer encuentro contra el australiano Wesley Moodie.
Primero fue la falta de luz y el duelo acabó el lunes con empate a dos sets, y ayer, martes, la lluvia dejó al de Rufino a solo dos puntos de ganar por fin este partido, cuando dominaba por 6-4, 6-7 (3), 6-3, 6-7 (3), 5-3 y servicio del argentino, y 30-30.