Las extraordinarias victorias de "Más Que Bueno" y "Salamera" en los clásicos disputados el domingo fueron un poco opacados por un incidente que se produjo en la quinta carrera de ese día.
Ayer en cada esquina del hipódromo y en los medios radiales todo el mundo expresaba sus opiniones sobre la decisión del Cuerpo de Comisarios en el sentido de dejar el resultado tal cual llegaron a la meta.
El jinete Manuel Ortega, quien guió a Polinesa, reclamó al finalizar la quinta carrera del domingo contra su colega Rubén Silvera (quien ya lo había estorbado el sábado), alegando que "lo tira hacía afuera desde los últimos 300 metros a la meta".
Los comisarios, señalan en su informe, que "se observó que los ejemplares se vienen abriendo sin que se lleguen a encontrar ni que el ejemplar Turbulencia interfiera la línea de carrera del ejemplar Polinesa".
Aunque no tenemos un concepto muy favorable del actual Cuerpo de Comisarios, por las razones que en innumerables ocasiones hemos anotado aquí, debemos ser honestos en reconocer que esta vez actuaron acertadamente.
En la "Patrulla Fílmica" se observa claramente que la yegua Turbulencia va subiendo paulatinamente sin hacer contacto con Polinesa.
Aunado a lo anterior, el jinete Manuel Ortega por instinto de conservación o tratando de pescar en río revuelto, deja de exigir a su cabalgadura y hábilmente el aprendiz Rubén Silvera, endereza a Turbulencia y la empuja directo a la victoria.
Comparar la situación del domingo con la que se produjo 8 días antes con King Fadey no nos parece un buen ejemplo, toda vez que en ese caso sí hubo contacto físico e incluso el jinete de King Fadey aceptó haber incurrido en la falta.
Pero independientemente de las opiniones que podamos tener unos y otros, sobre las decisiones de los jueces de la hípica, lo que la mayoría reclama es que haya un criterio único en todos los casos y que los fallos se ajusten al reglamento.
Por lo pronto, hay que aguantar y seguir esperando hasta que la "Patria Nueva" se torne valiente y nombre a los sustitutos.