Mientras estuve de vacaciones, unas de las noticias que me llamó la atención fue la posible operación de Irving Saladino, debido *a su lesión en la rodilla izquierda, situación que dejaba entre signos de interrogación la participación del panameño en los Juegos Olímpicos de Londres.
Esta noticia fue como un balde de agua fría para los miles de seguidores del saltador que desean verlo en el podio de premiación, tal como lo vieron hace cuatro años en Beijing.
Fue tanto el punto de preocupación personal, que, para hacer una nota, consulté a un médico ortopeda, quien dejaba claro y confirmaba mis dudas acerca de la llegada del panameño en Londres.
Llegó el 18 de enero, día en que supuestamente Saladino viajaría, pero no fue así.
Ayer, una fuente cercana al atleta me informó que Saladino no será operado, que unos exámenes le habían revelado a su ortopeda que no tenía que operarse. Situación que puede aliviar a muchos, pero a mí me hunde más en mi preocupación.
Me preocupa, porque luego de conversar con un ortopeda este me aseguró esa lesión se va agrandando más con el paso del tiempo y si no se ataca a tiempo, puede que deje lisiado para siempre al atleta.
Pienso que estás jugando con tu futuro Irving, darle más larga a esta lesión es poner en riesgo la continuidad de tu carrera. Si es por estar en los Juegos Olímpicos, es una buena opción, pero no a riesgo de tu salud, tienes que saber que a tu edad aún te quedan algunos años en tu carrera y, quien quita que con una cirugía, un buen descanso unido a tratamiento te haga regresar con más bríos y emular a otros grandes saltadores que ganaron una medalla de oro más allá de los 30 años.
Siento que la decisión final de infiltrarte la rodilla, es darle larga a un tema que es de viejo conocimiento, porque esa lesión no es nueva.