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Crisis en Colombia enfrenta a la Casa Blanca


Colombia está por convertirse en un "narco-Estado" y el Gobierno demócrata del presidente Bill Clinton permanece de brazos cruzados, afirma la oposición republicana, pero la Casa Blanca sostiene que la crisis no tiene solución exclusivamente militar.
La situación "de emergencia" en Colombia fue objeto este viernes de una confrontación de puntos de vista en el Congreso de Estados Unidos. Los republicanos -que controlan ambas cámaras- preconizan más ayuda militar, mientras que el Gobierno demócrata quiere mantener en cambio un equilibrio entre lucha antidrogas y respaldo al diálogo de paz. Irónicamente, mientras en el Capitolio se fustigaba el "fracaso" de la estrategia antinarcóticos colombiana, la prensa reveló que la esposa del principal oficial estadounidense encargado de la lucha contra la droga en Colombia fue inculpada por tráfico de cocaína en Estados Unidos.
El presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ben Gilman (republicano, Nueva York) dijo que "la respuesta de Estados Unidos, bajo la actual administración, a la creciente amenaza de la droga y al avance de la insurgencia fue por lo menos descuidada y en algunos casos burdamente negligente".
Colombia "está a punto de convertirse en un narco-Estado" y el Gobierno de Clinton "es directamente responsable de la masiva llegada de heroína a la costa este de Estados Unidos", afirmó Gilman.
Según el "zar" antidrogas norteamericano Barry McCaffrey, que presentó al Congreso los resultados de su reciente gira por la región andina, la crisis "no se va a resolver exclusivamente con una respuesta militar".
"La estrategia de Estados Unidos debe ser respaldar el proceso de paz junto a nuestros interlocutores colombianos, brindándoles entrenamiento, equipos, inteligencia y recursos apropiados", insistió McCaffrey.
Gilman deploró que sólo dos de los seis helicópteros otorgados el año pasado por Estados Unidos a Colombia para la erradicación de cultivos de opio, estén operando efectivamente en el terreno. Washington había prometido 30 unidades.
Según el legislador, "existen diferencias fundamentales entre la filosofía de aquellos que en el Congreso seguimos de cerca la situación en Colombia y la administración Clinton".
"A falta de una verdadera estrategia antinarcóticos propia, agregó, el Gobierno de Clinton permanece de brazos cruzados y se ha convertido en un "hincha" del fracasado proceso de paz del presidente Pastrana". McCaffrey defendió la postura de la Casa Blanca e insistió en la necesidad de asegurarse "que los objetivos antidrogas respalden las metas de política exterior de Estados Unidos de promoción de la democracia y protección de los derechos humanos".
En un visible intento por tranquilizar a los legisladores, afirmó que las autoridades colombianas planean "avanzar agresivamente para controlar la producción de coca y caicaína en los departamentos de Putumayo y Caquetá", en el sur del país.
Se trata de una región predominantemente controlada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "que controlan sólidamente la producción y el transporte de la droga", dijo el "zar" norteamericano.
Gilman replicó que Pastrana, "a pesar de tener buenas intenciones, no puede lograr la paz desde una posición débil". "En el Congreso, queremos la paz en Colombia, pero no en los términos de los narcoterroristas, y esa es la dirección hacia donde se dirige Colombia", afirmó.
En su testimonio ante la misma audiencia, el representante republicano de Indiana Dan Burton fue algo más moderado que su colega neoyorquino, al reconocer que "por fin existe cierta preocupación" en la Casa Blanca y el departamento de Estado por la situación en Colombia.
"Finalmente, se está reconociendo la necesidad de una estrategia en el país productor en respuesta al flujo de drogas duras en las calles y las escuelas de Estados Unidos", dijo Burton.
Clinton decidió enviar el próximo lunes una misión de alto nivel a Colombia, encabezada por el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Thomas Pickering.
El número tres del departamento de Estado examinará con Pastrana una estrategia para desploquear las negociaciones de paz con la guerrilla sin descuidar la lucha antinarcóticos.
El subsecretario de Estado para Asuntos Antinarcóticos Internacionales, Randy Beers, que formará parte de la delegación, indicó que la misma busca evaluar las necesidades de las autoridades colombianas.
"Lo más importante para nosotros es lanzar las operaciones antinarcóticos en Putumayo", adelantó Beers. Explicó que la policía nacional colombiana no puede actuar sola en esa región controlada por las FARC y que necesita el apoyo de los militares.
"Por lo tanto -dijo-, debemos comenzar a trabajar con los militares colombianos, para elevar sus capacidades a un nivel en que puedan operar con éxito y contribuir al esfuerzo antinarcóticos".
Según el Pentágono, hay actualmente entre 175 y 200 militares norteamericanos que dan asistencia en operaciones antidroga en Colombia, además de un centenar de personal de otras agencias estadounidenses.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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