La crisis interna del partido oficialista Movimiento V República se agudizó ayer, a consecuencia de la fuerte pugna que mantienen los bandos militares y civiles de la organización que sirve de piso político al presidente Hugo Chávez.
Uno de los militares que acompañaron a Chávez en su intento golpista de 1992, el teniente coronel retirado Yoel Acosta, declaró ayer que "puede haber una fractura" en el Movimiento si las autoridades de la organización no modifican su proyecto político.
Acosta, en declaraciones a Unión Radio, descartó que los militares del Movimiento vayan a cesar sus criticas contra los civiles, asegurando que "los comandantes tienen un compromiso con el pueblo venezolano dentro o fuera del gobierno" y que "hay un rechazo" hacia los civiles, como el presidente del poder legislativo Luis Miquilena y el canciller José Vicente Rangel.
"Puede haber una fractura en cuanto no se reflexione cómo va el proyecto. El pueblo está a la expectativa. Si hay una desviación el pueblo va a participar en cualquier manifestación", dijo el ex líder golpista.
Otro golpista, el ex director de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, teniente coronel retirado Jesús Urdaneta, presentó la semana pasada en la Fiscalía General 46 denuncias de corrupción contra figuras civiles del gobierno de Chávez, incluyendo a Miquilena y Rangel.
Las denuncias fueron respaldadas por otro golpista, el gobernador del estado Zulia, Francisco Arias, quien planteó el fin de semana que Miquilena y Rangel deben separarse de sus cargos.
Los civiles niegan las acusaciones y Chávez ha prometido una investigación exhaustiva.
En un intento por detener la crisis, el presidente Chávez se reunió hoy con la directiva del Movimiento V República y Miquilena, quien expresó a la salida del encuentro que no estaba dispuesto a abandonar su cargo.
"Sería desleal que por una acusación, aunque fuera muy temeraria, un funcionario tuviese que renunciar. Crearía una inestabilidad en el gobierno inaceptable", declaró Miquilena, quien preside la comisión legislativa o "congresillo", creada como órgano legislativo temporal tras la aprobación de una nueva constitución en diciembre.
Miquilena descartó que la crisis afecte al gobierno. "Este gobierno tiene su piso político en el pueblo, y el pueblo está cada vez más activamente al lado del gobierno", afirmó.
Respecto a las denuncias de Urdaneta, Miquilena dijo que no daría más declaraciones, y precisó "los factores institucionales tienen en sus manos el manejo de este proceso, y se espera que se decida libremente".
Algunos analistas y críticos del gobierno opinan que la confrontación es parte de una pugna por el poder, pues en muchos casos los golpistas han sido desplazados por los civiles de los principales cargos del gobierno.