La crisis política paraguaya parece prolongarse, pues el Congreso desea enjuiciar al presidente Raúl Cubas por negarse a encarcelar a un aliado suyo que intentó derrocar al gobierno anterior y ninguno de los bandos está dispuesto a ceder.
El Congreso inició la semana pasada un trámite de juicio político contra Cubas por negarse a cumplir un fallo de la Corte Suprema de enviar nuevamente a la cárcel a su amigo y mentor político Lino César Oviedo, acusado de intentar derrocar al anterior gobierno de Juan Carlos Wasmosy en 1996.
Pero los adversarios del mandatario no parecen tener los dos tercios de votos necesarios para enjuiciarlo.
Oviedo ha provocado una honda división en el seno del partido Colorado, en el gobierno desde 1947, pero tampoco parece existir plena coincidencia entre los sectores enfrentados con el militar, ex comandante en jefe del ejército y ahora candidato a la presidencia del coloradismo.
"Cubas parece prisionero de vientos que no controla; los oviedistas se mantienen intransigentes; salvo un golpe militar puro y duro que arrase con las instituciones, las otras salidas pasan por la negociación que ofrezca contraprestaciones", dijo Carlos Martini, profesor de ciencias políticas de la Universidad Católica.
"`Todo esto se desarrolla en un pésimo escenario socioeconómico en el que la población muestra hastío, algo de morbo ante el circo de la clase política", agregó.
En principio, parece imposible que los adversarios de Cubas consigan los dos tercios en el Congreso, de 80 diputados y 45 senadores, para enjuiciarlo. La única solución que se vislumbra sería exculpar a Oviedo en forma definitiva. Pero semejante solución encuentra fuerte resistencia entre los enemigos del general.
El senador Diego Abente, del opositor Partido Encuentro Nacional, sostuvo que "si Cubas cumple la orden de enviar a Oviedo a prisión, podemos sentarnos a dialogar. Necesariamente debemos mantener la vigencia del estado de Derecho".
Nicanor Duarte, rival de Oviedo dentro del Partido Colorado, sostuvo que "este gobierno se pudre en su propia salsa. Si se produce la caída de Cubas será por su inoperancia y por su falta de coraje para combatir la impunidad".
El propio Oviedo se mostró intransigente, pidiendo la renuncia del vicepresidente Luis María Argaña, adversario suyo dentro del partido. Si Argaña renuncia, dijo Oviedo, "yo abandonaré mi carrera hacia la presidencia del partido, como una manera de contribuir a la unidad partidaria".
"La unión de los antiparaguayos y anticolorados jamás tendrá mayoría en el Congreso para enjuiciar al presidente de la república", agregó.