El ex vicepresidente Carlos Alvarez reavivó ayer el espectro de una ruptura en la coalición gobernante de centroizquierda, al afirmar que el presidente Fernando de la Rúa no está haciendo frente a la "crisis terminal" por la que atraviesa Argentina.
"Teníamos que haber actuado con más firmeza con algunos hombres de la Alianza (la coalición oficialista), que deberían haber dado un paso al costado ...Vi dilaciones, explicaciones, justificaciones y aquí no había justificaciones ni términos medios", dijo Alvarez a medios de prensa locales, refiriéndose a De la Rúa.
Alvarez presentó su renuncia un día después de que quedó tácitamente desacreditado por el presidente, quien sin consultarlo reemplazó a la mitad de su gabinete y mantuvo a un polémico ministro sospechoso de pagar sobornos a senadores, cuya renuncia había solicitado el vicepresidente.
"Ese cambio de gabinete, por algunas confirmaciones de funcionarios, no reflejaba lo que quería la sociedad y no estaba en línea con las señales políticas que le vengo pidiendo a los senadores, que renuncien. No tengo estómago para la hipocresía", aseguró Alvarez.
Paradójicamente, el funcionario en el centro de la polémica, el secretario general de la presidencia Alberto Flamarique, presentó la dimisión algunas horas después que Alvarez.
Según analistas, la renuncia de Alvarez podría impulsar la salida de la coalición de gobierno del izquierdista Frente del País Solidario (Frepaso), el partido de Alvarez, que comparte con la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR) de De la Rúa.
INTERIORIDADES
Las discrepancias entre De la Rúa y su vicepresidente comenzaron semanas antes de la renuncia, cuando la justicia comenzó a investigar a varios senadores bajo sospechas de que aceptaron sobornos para aprobar, en abril, una ley de reforma laboral.
Mientras Alvarez exigía a través de los medios la renuncia de los legisladores implicados en el escándalo y la de Flamarique, De la Rúa intentó poner paños fríos a la situación alegando que la justicia debía encargarse del tema.