El confeso terrorista salvadoreño Ernesto Cruz León, sobre el cual recae una petición de pena de muerte, comenzó a enfrentarse ayer martes a las víctimas de sus actos, que arrojaron un muerto y once heridos.
Cruz León, de 27 años, rehusó mirar de frente la fotografía del cadáver de Fábio Di Celmo, turista italiano que murió en el hotel Copacabana a consecuencia de una de las seis bombas que el salvadoreño hizo explotar en hoteles cubanos en 1997.
Una esquirla metálica lanzada por la explosión seccionó las arterias yugular y carótida en el cuello de Di Celmo, causando una herida de 10,5 centímetros y provocando la muerte, según el testimonio de los peritos en este segundo día de audiencia.
Un equipo de tres psiquiatras que atendieron a Cruz León durante los 18 meses de cautiverio dictaminaron frente al tribunal que el acusado est en plenas facultades mentales, pero que posee una personalidad neurótica.
Lo describieron como una persona insegura, dependiente, con tendencia a buscar el riesgo y disfrutarlo, proclive al romanticismo.
Los psiquiatras dijeron, además, que Cruz León tiene tendencias egocéntricas y narcisistas, con predilección por resaltar su figura ante los demás.
También revelaron sus inclinaciones por las actividades militares y paramilitares, su identificación con personajes del cine, en este caso con el papel del actor norteamericano Silvester Stallone en el filme "El especialista".
En el segundo día de audiencia deben concluir todos los testimonios de los peritos y comenzar a declarar una larga lista de más de 40 testigos; entre ellos, los 11 heridos por las bombas. De esas personas, cuatro son mexicanas, dos chilenas y una jamaicana.
Familiares y personas allegadas a Cruz León están presentes en la sala del Tribunal, así como representantes del cuerpo diplomático acreditado en La Habana y la prensa.
El lunes, la televisión local transmitió un largo resumen de más de una hora sobre el primer día de audiencias. Cruz León aceptó su responsabilidad en todos los atentados con bombas que se le imputan y aseguró que su único móvil fue el dinero. "Ningún motivo político me conllevó a cometer esos actos", dijo el acusado, quien negó toda relación con la conservadora Fundación Nacional Cubano americana (FNCA), como sostiene la acusación.
La acusación del fiscal Rafael Pino Bécquer aseguró que las acciones de Cruz León fueron preparadas y financiadas por la FNCA, a través del connotado contrarrevolucionario Luis Posada Carriles.
En una conferencia de prensa previa a la audiencia, el fiscal Pino Bécquer anunció que su ministerio presentar nuevas pruebas sobre la vinculación de Posada Carriles con los atentados.