Cuba negó ayer las acusaciones de espionaje presentadas por autoridades de Estados Unidos contra un funcionario de inmigración estadounidense y un diplomático cubano, y rechazó la orden de expulsión del integrante de la Sección Intereses de La Habana en Washington.
Una declaración del gobierno cubano asegura que las medidas de Estados Unidos son maniobras para presionar y retrasar una decisión en el caso del niño Elián González.
El comunicado, leído en una manifestación patriótica llevada a cabo en la región oriental de Santiago de Cuba, condenó las acusaciones del gobierno de Washington y la orden de expulsión del diplomático cubano, calificándolas de una "maniobra desesperada y espectacular" por parte de Estados Unidos.
""El gobierno de Cuba no retirará a ningún funcionario de esa sección (en Washington) al que se le imputa responsabilidad en esta infame acusación y está dispuesto a proponerle a ese compatriota, tan vilmente imputado, que permanezca en territorio de Estados Unidos para testimoniar y demostrar la total falsedad de esa acusación, sean cuales fueren las consecuencias", dijo en una declaración Fernando Remírez, viceministro primero del Ministerio de Relaciones Exteriores y jefe de la sección de intereses de Cuba en Washington.
El presidente Fidel Castro estaba presente en el acto realizado para exigir el regreso de Elián con su padre a la isla.
El niño fue rescatado en noviembre luego de un naufragio en el que perecieron su madre y otros diez cubanos que intentaban llegar a Estados Unidos. Desde entonces, ha vivido con parientes en Miami, que buscan retenerlo, mientras su padre y el gobierno cubano exigen su regreso a Cuba.
La Habana salió así al paso de la decisión anunciada el sábado por el Departamento de Estado norteamericano de ordenar la expulsión de Washington de un diplomático cubano vinculado a un funcionario de inmigración arrestado en Miami por acusaciones de espionaje.