Juan Miguel Echevarría devolvió el orgullo a la escuela cubana del salto de longitud encabezada por Iván Pedroso al convertirse, con 19 años, en el campeón mundial bajo techo más joven de la historia y con la mejor marca mundial del año: 8.46 metros.
Bajo la mirada de Pedroso, cinco veces campeón mundial bajo techo y cuatro al aire libre, Echevarría se alzó con la victoria sorprendiendo al número uno mundial, el sudafricano Luvo Manyonga, campeón mundial al aire libre, que se quedó a dos centímetros.
En la final directa, sin el desgaste de la ronda clasificatoria, también sin esa opción de adaptarse a la pista, ofrecía un duelo teórico entre Manyonga (8.40 este año) y el estadounidense Jarrion Lawson, separados en el ranking por solo dos centímetros.