Deportes

Cuento es lo que no se quiere

"El hombre que no teme a las verdades nada tiene que temer de las mentiras." Thomas Jefferson


No es que yo diga mentiras, sucede que las invento por necesidad. A esa costumbre extendida entre muchos se le llama mitomanía. Cuando uno está involucrado con la literatura de creación, específicamente el cuento, más que mentir, inventar es la condición sine cua non.

Se dice que el escritor es una especie de mentiroso compulsivo. Aunque su tarea no es decir mentiras necesariamente, le toca verdaderamente inventarlas. Aunque la verosimilitud es forzosa en el relato se sostiene inventándoles situaciones a los personajes.

La mentira, en materia semántica, de manera categórica es mentira y quien la profese, aunque saque algún beneficio de la misma, pues ocurre, no escapará del juicio moral. Cuando se identifica la mentira el mentiroso pierde lo más valioso con lo que cuenta el individuo: confianza: “emunah” es uno de los significados de verdad en hebreo.

 

Considero las medias verdades o las mentiras piadosas, la publicidad engañosa, la mentira dicha mil veces…, los falsos testimonios, la mentira judicial, las promesas de campaña, la verdadera falta al octavo mandamiento.

Los que trabajan, viven con la ley de la verdad, que desafortunadamente tiene mil aristas en sus significados, deben aterrarle los mentirosos pues le es fácil escupirle el rostro a la Verdad.

El mentiroso que se contradice con otra mentira, y se la cree, y el peor es el que convence a otros de su mentira y se los lleva al desfiladero. La advertencia que nos ofrece el refrán “Para decir mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado”, dice bien pero me parece una justificación, una varilla a tierra para esos seres cavernosos que pululan por ahí.

 

La verdad te hará libre”, se dice fácil, igual la expresión amenazante: “yo siempre te digo la verdad en la cara” o con ademán victorioso: “le dije sus cuatro verdades… de esas se sirven los embusteros.

La ficción se alimenta de la realidad. Con ella se inventan mundos y dimensiones que no existen, es decir, universos fantásticos, mágicos. Su función es divertir, distraer, conmover. Esto es crear, inventar un mundo nuevo para un mundo cansado, atenazado por imágenes mentirosas.

Escribir es crear, de cierta manera inventar mentiras, pero siempre creyendo en todo momento en la soberanía de la Verdad con todas sus letras y en el imperio de la Justicia.


fecha edicion
old id
589654
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América