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Cultura pobre, pobre cultura

Cuando llueve, dentro del edificio principal del Instituto Nacional de Cultura, cae más agua que en todo el Casco Antiguo. Esta majestuosa edificación blanca, que ...


Cuando llueve, dentro del edificio principal del Instituto Nacional de Cultura, cae más agua que en todo el Casco Antiguo. Esta majestuosa edificación blanca, que se yergue entre el Paseo Esteban Huertas y la Plaza de Francia, es una muestra ínfima de la poca valoración que tiene la cultura del país; si la sede principal de la institución que rige el asunto está así, qué podemos esperar de lo demás.

Estuvimos allí con el propósito de interrogar al director general encargado, Juan Francisco Guerrero, sobre su gestión, los temas pendientes y los planes inmediatos que tiene en cartera, entre otros asuntos de interés.

En honor a la verdad, debemos decir que el funcionario habla de manera mucho más comprometida que sus dos inmediatas antecesoras. Dice que el Ministerio de Economía y Finanzas recomendó para el Inac un presupuesto de $40 millones para el 2016, cantidad que no servirá para mucho.

A su juicio, con $250 millones el instituto de cultura pudiera andar con propiedad y echar hacia adelante proyectos como la creación de salas o anfiteatros a nivel nacional, abrir todos los museos del país, reparar y dotar de equipos a las escuelas que están bajo la égida de la institución, fortalecer el ballet nacional, así como atender los sitios de patrimonio mundial, entre otros planes que hay que poner en marcha.

Es de admirar el optimismo del director encargado del Inac, pero las referencias que tenemos de este gobierno y de los que le han antecedido, no dan pie a que confiemos en que se dé un ajuste importante.

Mientras tanto, dos íconos de la cultura nacional -aquí mismo en la capital-, como lo son el Teatro Nacional y el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz están cerrados y su reapertura dependerá en gran medida de las partidas presupuestarias que haya para ello.

Y no es que seamos pesimistas, pero el tema de la cultura y el patrimonio no son vistos como una inversión, sino como un gasto, y mientras esa sea la visión, no podemos esperar mucho.

Ojalá se haga el milagro y se logren las partidas para, por lo menos, rescatar el Teatro Nacional y el Marta o que en algún momento haya dinero para invertir en la sede principal del Inac para que quienes esporádicamente vayamos de visita por ahí, no tengamos la sensación de que la suerte de los espacios para la cultura se bambolea sobre la ruina, el hacinamiento y el abandono.


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996754
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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