Cleveland no era el único equipo al que le faltaba un componente fundamental para el segundo partido de las finales de la NBA. Mientras los Cavaliers tenían al base Kyrie Irving de vuelta en Ohio recuperándose de una operación de rodilla, los Warriors de Golden State no tenían idea de dónde había ido a parar la puntería de Stephen Curry.
El actual JMV erró el domingo 18 de sus 23 disparos, incluyendo un disparo a 4,4 segundos del final del tiempo extra que supuso la derrota 95-93 de los Warriors y empató las finales 1-1.
"Canastas que normalmente hago, sabía desde el momento en que el balón dejó mi mano que no iban bien", comentó Curry. "Eso no suele ocurrir. Quiero decir, a nivel mecánico no sé si hay una explicación, simplemente no tenía ritmo no lo encontré en todo el partido".