ALREDEDOR de 80 niños se dieron cita a la convocatoria que tuvo lugar en las instalaciones del cuadro de las pequeñas ligas, ubicado en el estadio Juan Demóstenes Arosemena.
La Convocatoria se dio con la finalidad de buscar nuevas figuras dentro de su propio corregimiento, la de ayer fue la segunda concentración de jugadores para las ligas Bin Bin, Infantil y preinfantil de Curundú.
Esta liga durará alrededor de un mes y medio en donde los infantes realizaran partidos los días sábado y domingo los infantiles y preinfantiles y por su parte los bin bines (5 a 7 años) lo harán los días de la semana en horas de la tarde.
Las concentraciones han reunido más de 120 niños en diferentes categorías que conformarán 6 equipos infantiles, 4 preinfantiles y 2 bin bines de los cuales todos recibirán sus respectivos uniformes por parte de la directiva de la liga.
Entre los niños que participarán en la liga están Manuel Salazar y Reinier Menjíbar dos repetidores del equipo que representó a Panamá en el Latinoamericano en Venezuela.
El próximo año Curundú no contará con equipos preintermedio e intermedio, ya que se trabaja con niños de 5 a 12 años para realizar un trabajo a largo plazo para estas categorías.
Wilmar Gómez, presidente de la liga, hizo un llamado a las autoridades para que le den el apoyo en materia de seguridad, debido al área en que están trabajando es peligrosa y pidió respaldo para gastos de arbitraje, ya que son de escasos recursos.
Entre las numerosas resoluciones de duelo publicadas tras el deceso del connotado jurista figura la de la Fundación para la Promoción de la Mujer, que resalta "su objetividad y firmes criterios en la defensa de la promulgación del Código de la Familia (que) nos sirvió de inspiración para crear el premio Hombre Solidario del Año, con el cual (lo) distinguimos…"
A la inesperada muerte del panameño necesario que fue Rafael A. González, conmovidas plumas glosaron el hecho en la prensa local. El catedrático de periodismo Hipólito Donoso exaltó de aquel hombre de leyes y de letras que:
"Como pensador, organizador y promotor de ideas progresistas (…) dedicó gran parte de su vida a promover el sentimiento de la nacionalidad panameña, el sentimiento más idealista con que hemos convivido. Para él, un país sin ideales no constituía una nación".
El abogado Miguel González dedicó al fallecido colega el encomio que sigue:
"Rafael González reivindicó la educación como el único medio por el cual el país podía mejorar su rumbo (…). Señalaba que el mundo tenía que ser nuestra preocupación; que no hay habitante del universo que no sea importante y por quien no haya que velar".
"Jurista metódico y riguroso, escudriñaba la ley en procura de que el derecho sirviera como base de justicia y para el desarrollo del país y del universo (…); para el bienestar de todos, no para unos cuantos".
"Se empinó sobre la mediocridad del hombre (…); oteaba el horizonte para que todos y cada uno de los mortales disfruten el derecho de vivir plenamente."
El 11 de junio de 2001 El Panamá América dedicó su editorial al panameño renacentista, quien fuera Rafael González, "cuyo corazón se detuvo caprichoso a sus 76 años de existencia plena". En esos párrafos que hacían fiel eco de un pesar nacional se supo de él que:
"Mientras servía en la Universidad y luego en la Corte, devolvió todos sus cheques de jubilación porque opinaba que un jubilado no debía cobrar a la vez una pensión y un sueldo. Su honestidad era tal que una vez, actuando en el decisivo papel de dirimente en un pleito millonario, advirtió que era pariente de una de las partes en contienda. Para sorpresa, la parte contraria dijo que no le importaba y lo mantuvo".
El poeta y cronista panameño César Young Núñez vino a ser el número cuatro para el trío que conformábamos los abogados Rafael González, Rodrigo Molina y quien les habla, unidos todos por lazos entrañables de afecto y por amores comunes: a la vida, a las letras, a las artes, a la justicia social… La súbita partida del amigo hizo trovar a Young Núñez:
"Tenía ese talante de hombre sin prisas, que refresca la visión de los conflictos (…) Había hecho de la sonrisa de la Gioconda un emblema cotidiano de su personalidad.
Hasta el fin de su vida mantuvo sus ideales y sus principios y vivió al amparo de esos valores que impulsaron su honrado y rectilíneo periplo vital. Fue un hombre que pudo haber sido alumbrado por la lámpara de Diógenes".
Con la clarividencia del poeta rimó Antonio Machado:
"Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo…"
En la fosa de ausencia de Rafael González hemos sembrado ubérrimos recuerdos: para la clara trilla del Derecho y la dura andadura de la vida.
Curundú busca sangre nueva
La liga de Curundú es una de las más competitivas en el área metropolitana