La actividad dentro del béisbol profesional de las Grandes Ligas cerró la pasada semana con el traspaso del lanzador zurdo David Wells, de los Azulejos de Toronto, a los Medias Blancas de Chicago, mientras que el panameño Ramiro Mendoza se quedaba en los Yanquis y Sammy Sosa quiere más millones.
El fichaje del veterano lanzador David Cone por los Medias Rojas de Boston también fue la primera sorpresa, pero al ex ganador del premio Cy Young, al igual que Wells, al margen del dinero que pueda ganar, lo que más le interesa es tener la oportunidad de jugar con un equipo que aspire a estar en la Serie Mundial.
"He ganado cinco títulos de Serie Mundial, cuatro con los Yanquis de Nueva York, pero conseguir un sexto con los Medias Rojas podría ser algo muy especial y más después que el equipo no lo ha hecho desde la temporada de 1918", declaró Cone, que añadió que "ha sido una de las cosas que he pensado mucho y por eso tomé la decisión de estar aquí".
Wells, el zurdo que las últimos cuatro años ha tenido unos promedios de 16 triunfos, no consideraba a los Azulejos como un equipo con aspiraciones serias a luchar por un título de Serie Mundial y se lo dijo claramente a los directivos del equipo canadiense, que milita en la Liga Americana.
Gord Ash, gerente general de los Azulejos, esperó con paciencia las ofertas que le iban llegando a su mesa sobre lo que ofrecían los interesados por conseguir a Wells y cuando vio lo que le daban los Medias Blancas, cuatro jugadores, incluido el abridor Mike Sirotka, no se lo pensó dos veces y la aceptó.
Wells, con marca de 161-107 y 4.06 de promedio de efectividad en los 14 años que lleva en las Mayores, jugará con el sexto equipo como profesional.
El triunfador lanzador zurdo había mostrado deseos de volver a jugar con los Yanquis y los Mets de Nueva York, pero en Chicago también se va a encontrar con un equipo que después de haber ganado la pasada liga el título de la División Central de la America, está preparado para entrar en la elite durante el 2001.
Los Azulejos, con Dave Martinez como su nuevo piloto, creen que tener en sus filas a jugadores como Sirotka, 29 años, al jardinero Brian Simmons, Kevin Beirne y otro de ligas menores que será elegido en un futuro por la marcha de Wells es una inversión garantizada.
"Vamos a sentir la marcha de Wells, pero creo que el traspaso nos favorece ciento por ciento y estoy convencido que nuestro equipo será mucho más competitivo cuando de comienzo la nueva temporada", declaró Ash.
Por su parte, los Medias Blancas saben muy bien que han conseguido a un lanzador zurdo con gran experiencia que el año pasado logró 166 ponches en 223 entradas y un tercio que trabajo en el montículo para ser el líder en las Mayores con nueve partidos completos.
Ken Williams, gerente general de los Medias Blancas, al confirmar el traspaso dijo que habían adquirido a uno de los mejores os de la última década porque poseía veteranía, tenía capacidad para lanzar muchas entradas y sería de gran ayuda dentro de un cuerpo monticular en el que predomina la juventud.
Si los Medias Blancas pudieron ofrecer a los fanáticos un traspaso de lujo, sus vecinos de la Liga Nacional, los Cachorros de Chicago, siguen dando señales de buena voluntad en su objetivo de conseguir la renovación del toletero dominicano Sosa, quien aceptó reunirse en su residencia de Fort Lauderdale (Florida) con los máximos directivos del equipo.
Sosa, que al terminar la liga del 2001 cumple con la extensión de contrato de cuatro temporadas y 42,5 millones de dólares, se queda como agente libre si los Cachorros no le ofrecen antes una renovación de entre 85 y 90 millones de dólares y cinco años.
Los directivos consideran que la edad de Sosa, 32 años, es el factor que les impide ofrecerle cinco temporadas y desean que acepte cuatro con un salario anual de 17 millones de dólares.
Sosa, que la pasada liga terminó como líder absoluto de los jonroneros al conseguir 50 cuadrangulares, les volvió a recordar que sus números 179 vuelacercas y 437 carreras impulsadas en los últimos tres años de contrato se merecen más millones de dólares.
"No hay ninguna fecha límite en las negociaciones y estamos en la mejor disposición de hacer el máximo de esfuerzo y buena voluntad para que logremos progresos en la dirección que a las dos partes nos interesa", declaró Andy McPhail, gerente general de los Cachorros.
Quienes si llegaron a un acuerdo con el relevista panameño Mendoza fueron los Yanquis al ofrecerle un año de contrato y 1,7 millones de dólares.
Mendoza, que sólo pudo jugar 14 partidos la pasada temporada al tener problemas con las lesiones de brazo, evitó ir al arbitraje salarial y además consiguió la oportunidad de estar un año más con los actuales campeones de la Serie Mundial, que le permita recuperar su condición de relevista seguro y ganador.
Es el mismo objetivo que tiene el comisionado del béisbol profesional, Bud Selig, para el deporte -pasatiempo nacional- que dirige, "lograr que pueda volver a ser económicamente estable, algo que no sucede desde hace más de una década".
Selig reconoció que la filosofía de incrementar el número de equipos en la década de los noventa fue la peor decisión y dijo que si pudiese cambiar algo de la década de los noventa sería eliminar a los nuevos equipos que se formaron.
Por eso cada día hay más directivos dentro del béisbol que piden la reducción de entre dos y seis equipos, una decisión que proporcionaría un ambiente económico y competitivo ideal para su deporte.
Inclusive existe una lista con los nombres de los Expos de Montreal, Mellizos de Minnesota, Atléticos de Oakland, Marlins de Florida y Mantarrayas de Tampa Bay, que podrían ser los equipos con más posibilidades a quedar eliminados para que la paridad económica pudiese volver de nuevo a las Mayores.