Mike Davies nunca ha jugado profesionalmente al golf y se desconoce su nivel de juego, pero es el director ejecutivo de la Asociación de Golf de Estados Unidos y tiene en su mano alterar las condiciones del complicado recorrido de Chambers Bay, sede esta semana de la 115 edición del Abierto de Golf de Estados Unidos.
"Va a ser interesante ver qué opciones tiene Mike y cómo las va a usar", ha dicho Tiger Woods en referencia a Davies, que guarda celosamente el secreto de las medidas que tomará para impedir resultados muy por encima del par o actuaciones inalcanzables, como las del alemán Martin Kaymer o el norirlandés y número uno del mundo Rory McIlroy, en recientes ediciones del US Open.
La novedad juega a su favor. Es la primera vez en la historia que se disputa un Abierto de Estados Unidos en el noroeste del país y el campo de Chambers Bay, que tiene menos de diez años, es un completo desconocido para muchos de los competidores.