El tenista ruso ha protagonizado una mala temporada, en la que sólo ha sido capaz de ganar el torneo de Múnich.
Salvo en Doha, el primer torneo que jugó y donde fue finalista, había sido incapaz el resto del año de batir a ningún jugador con un ránking inferior al top-20.
El partido se le puso de cara a Davydenko desde el juego inicial, en el que se apuntó un break en blanco, una ventaja que supo rentabilizar para apuntarse la primera manga por 6-4.
Simon no encontró la forma de hacerle daño a un rival que recordó al jugador que habitualmente pululaba entre los diez mejores del mundo.
Davydenko parecía que encarrilaba el partido cuando consiguió un nuevo break en el tercer juego del segundo set, pero Simon no se vino abajo. Con un juego más consistente y mejorando su porcentaje de primer servicio, el tenista galo recuperó el saque perdido en el sexto juego y se apuntó la manga con un nuevo break en el décimo.
En la tercera manga, Simon volvió a mostrarse muy irregular ante un Davydenko más ofensivo, que supo de nuevo llevar el partido a su terreno para alcanzar los octavos de final.