Nació el 20 de septiembre de 1981 en El Prado, una comunidad rural del distrito de Las Palmas, en Veraguas. Sus estudios primarios los hizo en la escuela José Bonifacio Alvarado, en Soná, después de lo cual ingresó a la Escuela Normal donde se graduó de maestro.
A sus 31 años, tiene una hija de 8 años y su esposa, quien además de su vida, comparte con él la profesión de educadora y el origen veragüense. Actualmente, es estudiante de IV año de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, como parte de su determinación de alcanzar un anhelo pendiente.
A pesar de sus múltiples tareas, Rufino Rodríguez dice que trata de vivir cada día. Por el momento, no piensa en la política y prefiere su perfil de líder comunitario.
‘Vengo de un hogar muy humilde, mi mamá nunca pisó un aula de clases. Ella es del grupo de los analfabetas que no tuvo la oportunidad de educarse, y mi papá es un agricultor; entonces, el venir de un hogar humilde te hace valorar más la educación, porque esa te da las oportunidades para seguir adelante. No importa que tu papá no haya tenido la oportunidad de estudiar, tú tienes que hacerlo y seguir adelante”, reflexiona.
Explica que decidió ser abogado porque tenía como opciones el magisterio o el derecho, pero esta última, “para las personas que somos de escasos recursos, es muy costosa, y la carrera de magisterio en Santiago resulta más fácil, porque la Escuela Normal está muy cerca”.
Ahora su condición ha variado y por eso está cumpliendo lo que tenía pendiente.
“En la Universidad seguí y terminé la carrera docente, pero sentí la necesidad de seguir mi sueño de estudiar derecho, se presentó la oportunidad y en eso estoy”.