“En la vida un milagro basta” dijo Charles de Lesseps a su padre Ferdinand
Las drogas han despachado a la panza un triste bocado de la población mundial, la corrupción se ha tragado una alegre porción también. Son dos fauces insaciables y hambrientas que no cesan de devorar humanos o volverlos ñet.
Las dos: vicio y corrupción se derriten por los dólares, lo cual hace al billetón verde, socio de carambola. No hay negocio en el mundo comparable al de la droga. Nada más mire usted la cantidad que pierde en Panamá: 32 toneladas de cocaína en el 2014. ¿Cuánto significa esto en pérdida para los narcos? Vayamos a los infalibles números: en EE.UU. la pagan hasta 200 dólares por un gramo. En España, porque atraviesan los Alpes en patines, se despegan de 60 euros por un ñatazo. Te saldría mejor, si estás cogido en esta maléfica harina, viajar a la Argentina donde solo pagarías 4 euros. Saquemos promedio del precio en estos tres países. Por lo bajo, la coca estaría en 264/3=88 dólares el gramo. Solamente en Panamá el negocio perdió dos millardos ochocientos 16 millones, o sea, más que la fortuna total de la archimillonaria Ophra. ¡Demonios!, y siguen tan campantes.
Dice Tito Piedra que yo tenía razón cuando titulé un libro de cuentos “Panamá milagrosa”. En Panamá suceden milagros portentosos (¿qué milagro no es portentoso?) Sucesos, transformaciones, curas, regalos de maravilla y miles de prodigios que no tendrían explicación lógica ni física. Mira tú, me dice, el gobierno reparte bonos de 25 mil dólares a cada uno de los diputados (aplaudamos que no hubo discriminación alguna). ¿Sabes para qué? No sé, le contesté, dime tú. Pues, tengo entendido que es para que repartan en sus circuitos y contribuir así a una feliz Navidad de los panameños. Bueno, eso me parece bien, dime tú ahora ¿por qué eso te parece milagroso? El milagro, amigo mío –me responde– es que si somos 3 millones y medio de habitantes, el milagro del pescado y del pan durante el sermón de la montaña, quedará chicha de piña comparado con lo que deben hacer los diputados para que 25 mil dólares les alcance a repartir en sus circuitos. Si los igualamos, les tocará 0.50 de dólar por cabeza. De esta manera, lo milagroso pasará a las varitas del ciudadano que tendrá feliz Navidad con 50 centavos.
¡Panamá milagrosa!