Sin lugar a dudas las carreras nacionales que se han presentado en las últimas tres semanas, incluyendo la actual, teóricamente se han visto más atractivas por la sencilla razón de que la cantidad de inscripciones así lo han permitido.
Pudiéramos hacer algunas observaciones en cuanto a caballos que debieron haber sido excluidos de las apuestas y de carreras que se pudieron presentar con otras características para hacerlas más parejas, pero en términos generales no hay mucho que objetar.
Sin embargo, nos preocupa que no se hayan tomado algunas acciones preventivas con algunos caballos que por su condición de salud y sus reiteradas mañosidades merecen un trato diferente para salvaguardar los intereses de quienes todas las semanas evidencian su fidelidad a las carreras nacionales.
Si pasamos revista a las carreras de la semana pasada nos queda el sabor amargo de Hermis y de Screen Chester. No por que hallan fracasado, sino porque el público no recibió una satisfacción por parte de las autoridades competentes ante el desastre que significó la participación de estos dos caballos.
En el caso de Hermis, hacía unas tres semanas que fue retirado pocas horas antes de correr por no estar en condiciones óptimas. Esta vez pasó el examen de la fiscalización veterinaria, pero las dudas sobres sus condiciones persistían, mucho más cuando tenía once meses y 6 días de no participar.
Nadie pensó en proteger a los apostadores y Hermis, montando por el líder y presentado por el también líder, llegó a la carrera con créditos que a simple vista llamaban a jugarlo y al final se ganó solamente a dos caballos y “finaliza claudicando de su miembro anterior derecho”, según el informe veterinario.
Pasaron 48 horas para que otro “cotizado” llamado el Screen Chester se golpeara en la gatera, con toda la plata del público encima. Su entrenador protestó, el jinete dijo que se quedó esperando que el veterinario oficial lo examinara y los comisarios no pudieron ubicar al dicho funcionario para que explicara el por qué no examinó al “favorito”.
El final del cuento fue el mismo: Screen Chester no llegó y aquí no ha pasado.
Pero, los hípicos son tan afortunados que Dios no les da dos, sino tres oportunidades. Fíjense que el domingo venidero corre en la tercera un caballo ya famoso al cual llaman “Tío Jaime”.
Este año ha sido distanciado tres veces: ganó el año y lo bajaron; terminó segundo en la clasificación para el Presidente y también fue distanciado. Por último hace dos semanas llegó segundo en el clásico Old Milwaukee y también estorbó.
Si contamos las veces que fue distanciado en años anteriores, tendríamos que concluir irremediablemente en que Tío Jaime es un peligro en la pista y, sobre todo, no es garantía para los apostadores.
Pero que importa: que corra en apuestas, que estorbe, que lo distancien otra vez, si al fin y al cabo la semana siguiente los apostadores volverán para que aquellos que deben proteger sus intereses se hagan de la vista gorda y permiten que ocurran estos incidentes que con una pizca de buena intención y sentido común pueden evitarse.