Los problemas socioeconómicos del equipo metropolitano fueron superados con un gran trabajo psicológico de la profesora Agnes de Rangel, y la consigna era “el dinero no lo es todo”.
Al ser cuestionada sobre el trabajo que realizó para motivar a un grupo de jugadores con diversos problemas, la profesional de la conducta humana, dijo que fue una labor difícil porque ella también sufrió los embates de la crisis económica que atraviesa la liga de Panamá Metro.
“Para mi fue un duro porque debido a los problemas económicos de la liga, se me suspendieron los viajes al interior con el equipo y eso afectaba mi labor porque yo trabajo la conducta día a día, pero busqué la manera de contactarme con ellos de cualquier manera para poder hacer algo”, comentó la profesora Rangel.
De acuerdo con la psicóloga del equipo metropolitano la primera tarea era cambiar la actitud en función que el “dinero no lo era todo”.
“Les comenté que el año pasado se habían perdido 21 juegos y que se tenía que cambiar esa imagen negativa”.
“Además cuando yo llegué a trabajar por primera vez con Metro fue gracias al profesor Cristóbal Girón que me dio la oportunidad, y fue de forma gratis”.
“Qué les quise decir con esto, que primero teníamos que vender una nueva imagen, demostrar que éramos capaces de ganar y que entonces se nos abrirían las puertas y así fue como pudimos levantar el ánimo de los jugadores”.
Problemas de desempleo, enfermedades de familiares, entre otras cosas, fueron los que presentaron los peloteros a la liga, la cual no tenía respuestas inmediatas para los mismos.
Esto estalló el 20 de marzo, el día que inició la serie semifinal, cuando los jugadores emplazaron a la liga para que les diera respuestas, se vivió una verdadera crisis que con llevó a pronosticar que no estarían en la final.
“Todo esto complicó las cosas para los jugadores, pero conversando con ellos que todo se podía superar y se hizo un buen trabajo”.
Esta ha sido la mayor sorpresa en la historia del béisbol nacional, de una crisis a la gloria de ganar el campeonato nacional de béisbol mayor.
Tras una desastrosa temporada 2000, iniciar en una Liga de Ascenso, la partida de varias figuras claves, clasificar “trastabillando” entre los cuatro, los problemas con la liga, llegar a la final perdiendo su último partido, no le daba ninguna opción a Panamá Metro.
Aunado a esto, llegan a la final con 19 partidos seguidos perdieron ante Chiriquí y caen en los dos primeros partidos de la serie. Todos los daban por muertos.
“Antes del viaje para David le dijimos, que eran iguales a ellos, que eran seres humanos como ellos; que igualmente tenían piernas, brazos, que se les podía ganar y eso fue el cambio de actitud que hubo en los jugadores”, afirmó la profesora Rangel.
¿QUE LE PASO A CHIRIQUI?
Para determinar qué le pasó a Chiriquí, el cual lucía favorito para barrer en cuatro juegos, existirán muchas razones, pero al parecer ver un cambiado equipo metropolitano les resultó increíble.
Carmen de Mondol también profesional de la psicología dijo que el equipo chiricano no entró en una depresión, simplemente fueron preparados únicamente para ganar.
Explicó que todo parece indicar que los jugadores chiricanos no fueron preparados para la derrota, en otras palabras, para asimilar las pérdidas y reponerse.
GANO EL BEISBOL
Sin duda alguna la transformación del equipo de Panamá Metro en la final le dio un nuevo colorido a la temporada 2001, ya que había una apatía de los fanáticos por asistir a los estadios.
La Federación Panameña de Béisbol confrontó problemas económicos en todo el torneo por la poca concurrencia y los siete partidos de la final, aparentemente, le ayudaron a por lo menos quedar sin deudas.
Los siete partidos de la serie fueron presenciados por un total de 49 mil 325 fanáticos, para una recaudación de 140 mil 438 dólares con 50 centésimos.
No obstante, para la visión de muchas personas en todos los partidos hubo el doble de personas de las que se anunciaron que pasaron por taquilla.
De todas las finales a siete partidos, cuatro con la de este año llegaron al séptimo choque. En todas participó Chiriquí, ganando en 1991, 1992 y 1996; ahora pierden en el 2001.
Los metropolitanos tienen derecho a gozar del campeonato por unas semanas, pero luego se debe empezar a trabajar duro una vez más porque no sólo es llegar, sino mantenerse.
Ahora queda la conformación de la preselección nacional mayor para escoger la selección con miras a los compromisos internacionales.
En primera instancia se habló de dos selecciones de béisbol, pero falta esperar la última palabra de la FEDEBEIS debido a los pocos ingresos de este año.
Se tiene previsto participar en los Juegos Bolivarianos de septiembre en Ecuador, en el Mundial de Taiwán en noviembre y en los Juegos Centroamericanos de Guatemala en diciembre.