WASHINGTON. En uno de sus primeros pasos de política exterior el presidente electo de Argentina, Fernando de la Rúa, acordó reunirse la próxima semana en París con el primer ministro británico Tony Blair.
Por otro lado, gestiones para que el futuro mandatario visite Washington antes de su toma de posesión el próximo 10 de diciembre quedó en el aire por falta de acuerdo en las fechas que el presidente Bill Clinton tendría disponible para recibirlo.
De la Rúa y el Primer Ministro británico coincidirán entre el 8 y 10 de noviembre en el Congreso de la Internacional Socialista que se realizará en la capital francesa, y "se está trabajando en la agenda de la reunión", según un vocero de la embajada británica en Buenos Aires.
El contraste entre el decidido interés de Blair y la indefinición de la Casa Blanca lo dice todo. Irónicamente, la indecisión de Washington coincide con la declarada intención de De la Rúa de cambiar de rumbo en su política exterior.
Aunque Clinton habló diez minutos por teléfono con el presidente electo el 25 de octubre para felicitarle por su triunfo electoral, el mandatario estadounidense indicó que seria difícil concertar un encuentro antes del 10 de diciembre debido a los numerosos viajes que tiene planeado al Oriente Medio y Europa.
En los círculos diplomáticos latinoamericanos esto causó cierta extrañeza ya que durante los últimos anos el gobierno de Clinton desarrollo una relación de tal intimidad con Argentina que ese país fue declarado como uno de los pocos aliados "estratégicos" fuera de la OTAN, decisión que causó un evidente malestar entre varios de sus vecinos sudamericanos.
"Con de la Rúa el gobierno argentino volverá a tener una relación de estrecha amistad con Estados Unidos pero basado en el respecto mutuo y la protección de nuestros intereses nacionales", el veterano diplomático Lucio García del Solar, uno de los principales asesores en política internacional del presidente-electo, adelantó a este corresponsal durante una reciente visita a Buenos Aires.
Esto significa el abandono del "alineamiento incondicional" con Washington que caracterizó la política exterior del presidente Carlos Menem durante los últimos ocho anos," señaló García del Solar, un respetado diplomático y militante del Partido Radical.
Este giro indica una política más independiente, mas parecida a la del presidente Fernando Henrique Cardoso de Brasil, con quien de la Rúa se reunirá esta semana.
Uno de los problemas fundamentales del encuentro De la Rúa-Cardoso será como extirpar la corrupción, una herencia compartida por ambos mandatarios.
Esta coincidencia fue señalada en un reciente ensayo por Tomas Eloy Martínez, el destacado escritor argentino y catedrático de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.
"En las escasas semanas que faltan par la entrega del mando, la corrupción seguirá ocupando, pese a todo, el centro de la escena. Los argentinos han aprendido, como los brasileños, que la corrupción tarda en ser demostrada y castigada porque hay siempre una red de corrupciones menores que la disimula y la protege," señaló el escritor en un articulo para el periódico La Nación.
"La peor afrenta al crecimiento de América Latina en esta segunda mitad del siglo", señaló, "no es la deuda externa, en cuyo origen esta la corrupción, sino la falta de escrúpulos con que algunos hombres de gobierno desviaron hacia sí mismos o hacia sus familias, sus cómplices, sus aliados los recursos que podrían haberse consagrado a la educación, a la investigación científica, a la salud y a la cultura.
"Esa rapacidad, que ha erosionado el futuro, ha levantado también una marea de escepticismo sobre la honestidad de los políticos y sobre el sistema de partidos," señaló. "La corrupción no solo ha retardado nuestro acceso a la modernidad. También esta comprometiendo la solidez de las democracias de la región y alentando experiencias de populismo autoritario, como las de Perú y Venezuela".
Refiriéndose a la reciente elección argentina, el destacado escritor apuntó: "Más que un caudaloso rechazo al programa o a la personalidad de Eduardo Duhalde, el triunfo de Fernando de la Rúa expresa la voluntad nacional de acabar con la frivolidad, el lujo ostentoso y la viveza para saltar por encima de la instituciones a la vez que exige respeto por los que tienen menos y la garantías necesarias para los que quieren trabajar más.En materia de política exterior, De la Rúa también adoptará una política más firme con respecto al polémico tema de la soberanía de las Islas Malvinas, que en 1982, llevaron a una guerra entre el régimen militar argentino y el gobierno de la conservadora Margaret Thatcher.
García del Solar ha sido un duro critico del acuerdo que firmaron ambos países en1995 en Nueva York por el cual se autorizo a los kelpers, los nativos de las islas cerca del Antártico a licitar la exploración y explotación petrolera en las aguas del archipiélago, disputados por la Argentina.
El presidente electo fue el único político que, frente al príncipe Carlos durante su visita a Buenos Aires en marzo pasado, dijo que Argentina "no renunciará a su reclamo de soberanía de las Islas Malvinas.
De todos modos, la cita con Blair representa un galardón para el próximo presidente.
"Fernando de la Rúa consiguió en cinco días lo que a Carlos Menem le costo siete anos," aplaude el periódico Clarín. "El presidente electo se entrevistará a solas con el primer ministro británico Tony Blair, en París, en dos semanas".
El periódico también anota que la semana pasada, en una carta, Blair "lamenta" no tener un lugar en la agenda para encontrarse con Menem.
Hace más de tres meses, el canciller Guido Di Tella, que viaja a Canadá para asistir a la quinta reunión de ministros de Comercio del hemisferio, había solicitado a su colega ingles, Robin Cook, una última reunión entre Menem y Blair.