El presidente electo Fernando de la Rúa quiere dirigir un mensaje al país antes de asumir su cargo el 10 de diciembre, alarmado por el estado de las cuentas fiscales que recibe del mandatario saliente Carlos Menem. De la Rúa, que se encuentra en París asistiendo al Congreso de la Internacional Socialista, dijo a periodistas argentinos que lo acompañan que "yo, en lo personal, estoy hablando permanentemente de esta situación. Y además estoy pensando en cómo transmitirle esto al país".
El pasado jueves, en rueda de prensa, De la Rúa admitió que los informes de sus asesores y especialistas sobre el déficit fiscal de este año, no coincide con el que proporciona el gobierno del peronista Menem, quien lo sitúa en 5.100 millones de dólares. El probable futuro ministro de economía José Luis Machinea, en cambio, dice que superaría los 10.000 millones de dólares.
Durante un almuerzo realizado ayer en la capital francesa, De la Rúa dijo a sus comensales que "los discursos sobre la transición (al futuro gobierno) están muy bien, pero las cuentas están muy mal".
Menem se mostró irritado por las palabras de su sucesor, y el jueves declaró a su gabinete que la Alianza opositora de la Rúa "está abriendo el paraguas para justificar su incapacidad de enfrentar una situación de gobierno".
El mandatario electo pidió reiteradamente al gobierno saliente que no realice actos o designaciones que recaerán sobre las futuras autoridades. De la Rúa cuestionó el propósito, atribuido a Menem, de conceder un aumento a los empleados estatales antes de dejar el gobierno, como también numerosas designaciones con elevados sueldos en la administración pública y el pase, a la planta permanente, de personal contratado con carácter temporario.
Se espera que en la entrevista que hoy concederá a De la Rúa, el presidente de Francia Jacques Chirac presentará un reclamo por la decisión del gobierno de Menem de seguir adelante con la adjudicación a la empresa norteamericana Northro Grumman Overseas Service y a la italiana Alenia Marconi System SPA de la primera etapa del plan de radarización de los aeropuertos argentinos.
Una empresa francesa, Thomson, cuestionó la adjudicación a Northrop e hizo saber que si se convoca a una "licitación transparente", se presentará junto con una empresa de los Estados Unidos.
La juez en lo Contencioso Administrativo Federal Susana Córdoba ordenó al gobierno que se abstenga de suscribir el contrato con Northrop. Pero su resolución fue apelada por el ministro de defensa Jorge Domínguez, quien según fuentes judiciales, estaría dispuesto a firmar el contrato esta semana.