Cristiano Ronaldo vivió las dos caras del fútbol en la final de Copa del Rey que el Real Madrid perdió contra el Atlético, en la que pasó de volver a saborear el papel de futbolista decisivo con el gol que abría el partido, antes de acabar desesperado, expulsado y sin recoger la medalla de subcampeón.
La imagen de Cristiano Ronaldo representó a la de todo su equipo en los instantes finales del duelo del Santiago Bernabéu. Enrabietado por la mala suerte de estrellar un disparo de falta en el poste, el tercero del Real Madrid en la final, y tras aguantar numerosas entradas de los jugadores del Atlético, el extremo portugués perdió los nervios al responder con una agresión una dura entrada del capitán rojiblanco Gabi.
Fue el momento en el que Cristiano pasó de ejercer un liderazgo sobre el terreno de juego a saborear la amarga derrota en una final. En su última de Copa con el Real Madrid había sido el gran protagonista. Aquel gol de cabeza al Barcelona en la prórroga que daba en Mestalla la Copa del Rey de hace dos ediciones al conjunto madridista y el primer título de la era Mourinho.
Pocos podían pensar que tras comenzar la final contra el Atlético de Madrid de la misma manera, con un testarazo a la red tras un saque de esquina, Cristiano acabaría expulsado.