Hemos visto los “manjares” del fútbol mundial, con el recién finalizado torneo de Corea y Japón 2002, además de deleitarnos con los vistosos estadios de los países anfitriones y lo mejor del balompié mundial.
Ahora viene el torneo local que se inicia el domingo, para muchos “migajas del fútbol” en comparación a las grandes “estrellas” que participaron en el mundial asiático, primero en la historia futbolística.
Ahora tendremos que castigarnos a observar nuestro fútbol y sólo extrañar las “deidades” del recién mundial del deporte “pasión” de multitudes será el pensar de muchos.
Pero, también se debe de entender que realmente el fútbol no es sólo el mundial, tampoco solamente cuando juega la selección nacional, sino todo el año y principalmente el torneo local, con sus diferentes equipos.
Nuestro balompié ha crecido a pasos muy lentos, por no decir nulos, en comparación a los países como Corea del Sur, Japón, o para ponerlo más cerca, como Costa Rica, nuestros hermanos vecinos.
La respuesta hacia los avances futbolísticos de los países asiáticos se deben al factor económico, sería la conclusión para algún sufrido lector, pero en realidad también existen tres factores adicionales que no hay en nuestro país: unión, voluntad y pasión por el fútbol.
Durante el mundial se vio enroladas a todas las personas de los países anfitriones, gobierno, jugadores, empresarios, aficionados etc, jalando hacia un solo lado, el fútbol, situación que en nuestro país no ocurre.
En cuanto, Costa Rica, primero hay que partir de la premisa que los costarricenses han participado en muchos mundiales de categoría menores, con su pasión al deporte, Panamá en ninguno.
Por eso Panamá tiene que alimentar, primero las categorías menores, tener la voluntad de hacer las cosas y también, el ingrediente principal, demostrar “pasión”, sentimiento que en nuestro país poco existe.
El fútbol de primera división inicia, ¿realmente hay que apoyarlo?, es la pregunta que brinca al tapete.
“Amargo es nuestro vino, pero es nuestro”. Lo que tenemos que hacer es mejorar el espectáculo futbolístico, algo bastante difícil, pero no imposible de lograr, principalmente en la dirigencia; hay que tirar todos de la carreta para un mismo lado: el desarrollo del fútbol.
Hay que brindar espectáculos en la canchas de fútbol, situación que en nuestro país, muy poco ocurre.
El recién torneo de apertura de la ANAPROF tuvo una leve mejoría en comparación a los últimos años, pero no ha podido regresar su curva hacia la cúspide de sus inicios y mucho menos volver a llenar al Rommel Fernández en una final, como en una ocasión lo hizo el San Francisco y Plaza Amador.
Nuestro fútbol necesita de mucha ayuda, no personas que deseen figurar; necesita de respaldo dirigencial, realmente tenemos que iniciar con algo y eso sólo pasará cuando exista deseo y voluntad de hacer las cosas bien.