Decía Oscar Wilde: “Hay dos mundos muy distintos. Uno es el mundo de la realidad, y de ese no hace falta hablar, porque es evidente. Todos lo tienen ante sus ojos y jamás dejan de verlo aunque nosotros nos callemos. Pero hay otro mundo que nadie percibe si el artista guarda silencio. De ese es del que debemos hablarle a la gente".
Ante la afirmación de este maestro de la narración, el libro “Del cotidiano hacer de la palabra” de la profesora Isabel Herrera se convierte en un reto, ¿cómo escribir de la realidad, de lo cotidiano, sin caer en lugares comunes? Considero que a pesar de que el título nos habla de lo cotidiano, todos los cuentos guardan una dosis de fantasía y magia que no deja que el cuento se quede en lo superficial.
Cuando leí esta obra por primera vez tuve la impresión de que la autora convocaba, desde los títulos de los cuentos, obras universales de arte. De tal manera que según mis conocimientos los títulos quedaban aparejados así: Los viajes de Ulises con El viaje del lamento; Los funerales de la Mamá Grande con El funeral; El perfume con El perfume en la mansión; Guerrero eterno con Guerrero eterno (obra en inglés publicada en 1994, que maneja el tema mágico y fue usada en el año 2005 por un grupo de [B]heavy metal[/B]para componer un álbum); Vida cotidiana en tiempos del Quijote (de Luis Quintana, ensayo) con Esta cotidiana vida; Vivir para contarla con Vivir sin memoria es peor que la muerte; Trío en mi menor de Haydn o Johannes Bramhs con La vida es un trío en mi menor; El hacedor de ficciones con El Hacedor y Ficciones de Jorge Luis Borges. En este último aparejamiento me detengo para dar una evidencia que considero irrefutable a este planteamiento inicial y que aparece en el libro de la profesora Herrera:
“Conocía los secretos de la literatura. Años atrás rompió en mil pedazos al Licenciado Vidriera; sin que el autor lo supiera, se introdujo en la región más transparente; bailó al ritmo de la noche cubana en Tres tristes tigres y se bañó en las playas de La Isla Mágica durante un Plenilunio…”.
Si los datos y elementos de identificación posible con el modelo de referencia son ciertos, estamos entonces ante una sinfonía cultural que de hecho nos habla de una autora preocupada por el arte y de un ingenioso libro de cuentos.