Una nueva victoria, esta vez en la Liga Europa, permite al Atlético de Madrid seguir batiendo marcas en un inicio de temporada que ya es histórico por la tremenda racha encadenada de 21 partidos sin perder, desde que el pasado mes de abril lo hiciese ante el Real Madrid.
La lograda ayer ante el modesto Académica de Coimbra (2-1), actual campeón de la Copa portuguesa, le sitúa virtualmente en los dieciseisavos de final de la antigua Copa de la UEFA, competición de antaño maldita para los rojiblancos, que, sin embargo, la han hecho suya en dos ocasiones en las últimas tres ediciones.

La UEFA no ha sido tradicionalmente el torneo preferido de los madrileños, que en la década de los ochenta sufrieron más de una eliminación vergonzante a las primeras de cambio ante conjuntos, teóricamente, muy inferiores.
Y en dos ocasiones fueron escuadras portuguesas las que originaron crisis.

Lo hizo el humilde Boavista en la temporada 1981-82 y repitió el Vitoria de Guimaraes en la 86-87. Por eso, el triunfo ante el Coimbra le permite borrar esos malos tiempos.