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Denuncian malestar en Ejército colombiano por plan de paz


El destituido general colombiano Alberto Bravo afirmó ayer que en el Ejército prevalece un sentimiento de "malestar y preocupación" por la forma como el presidente Andrés Pastrana conduce el esquema de paz con la guerrilla izquierdista.
Bravo, que comandaba una Brigada en el noreste del país donde paramilitares de derecha mataron hace poco a más de 50 campesinos, también declaró a radioemisoras que el gobierno "es muy ingenuo frente a un enemigo supremamente violento, que tiene un norte trazado y que se está fortaleciendo para intentar tomarse el poder".
"Los oficiales no hemos expresado nuestra malestar en voz baja, sino que le dijimos al presidente (durante la crisis militar de mayo pasado), con mucha claridad y mucha sinceridad, que este proceso (de paz) no tiene claridad por parte del gobierno y que la guerrilla se está preparando para dar el asalto final", dijo el ex jefe castrense.
Bravo defendió enérgicamente al ex ministro colombiano de Defensa Rodrigo Lloreda, quien dimitió en mayo por estar en desacuerdo con la conducción presidencial del proceso de paz, especialmente con el hecho de que las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) controlen un área de 42.000 km2 del sur del país, escenario del diálogo.
A raíz de la renuncia de Lloreda -un amigo cercano y correligionario de Pastrana- los generales y almirantes colombianos amenazaron con dimitir en solidaridad con él, pero Pastrana conjuró la situación tras un encuentro sin precedentes con todos los jefes miltares en una base del centro del país.
Según Bravo, Pastrana se comprometió en esa ocasión a poner en marcha los mecanismos para que la zona bajo dominio rebelde "no se convirtiera en territorio de la delincuencia, a contar con los militares y varios "países amigos" para garantizar su buena marcha y a fijar reglas del juego claras en el proceso de paz".
"Pero nada de eso se ha hecho, ningún compromiso se cumplido realmente y vemos que el proceso sigue empantanado, que en la zona del "despeje (de 42.000 km2) se delinque y hasta se ejecuta a los civiles, porque una cosa son los planteamientos del presidente y otra la realidad del país", señaló Bravo.
El gobierno y las FARC no han podido iniciar la fase de negociación debido a que los guerrilleros se oponen a que un comité internacional supervise sus actividades en la región del "despeje".
Bravo indicó este viernes que durante la crisis de mayo "no hubo peligro para las instituciones democráticas, bajo ninguna circunstancia", pero que los generales y almirantes expresaron "claramente su oposición a que se le entreguen tantas ventajas al enemigo y que el proceso de paz, tal como se está llevando a cabo, no nos conducirá a nada".
También expresó que el Alto Comisionado para la Paz del Gobierno, Víctor Ricardo, que asesora a Pastrana y mantiene los diálogos con los rebeldes, "es muy ingenuo frente a un enemigo supremamente violento, que tiene un norte trazado, que quiere el poder y que se está preparando en la zona del "despeje" para algo muy distinto de lo que el presidente cree". Asimismo, reclamó "más medios para operar y una legislación adecuada, a fin de ganar una guerra que se libra contra varios enemigos y en diversos frentes".
"Estamos en un pantano, no avanzamos, mientras en la otra orilla está un adversario fortaleciéndose", puntualizó Bravo, quien llevaba 30 años en el ejército y quien se describió como "un soldado exitoso en el combate contra la guerrilla".
Pastrana dijo el jueves, tras una primera declaración de Bravo de que su destitución suponía una "cuenta de cobro" por haber respaldado a Lloreda, que sus decisiones frente al trabajo de las Fuerzas Militares "no pueden ser motivo de controversia pública".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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