Los astrofísicos definen un hoyo negro como un fenómeno del cosmos en donde hay una fuerza de gravedad tan poderosa que nada puede escapar de él, ni siquiera la luz, todo es engullido por su fuerza voraz.
Quizás no sea exagerado que las drogas son algo similar, nadie puede estar exento de las posibilidades de caer en su remolino destructor. En su torbellino han caído las famosas personalidades de todos los ámbitos y especialmente el deportivo.
Frecuentemente los medios de comunicación social dan cuenta de prestigiosas estrellas y astros del deporte que son atrapados por el "hoyo negro" de las drogas.
Uno de los casos más sonados es el del "Pibe Oro" el futbolista más querido de Argentina, Diego Armando Maradona, quien intenta salir de las garras de la cocaína en un centro de Rehabilitación de La Habana, Cuba.
Desde hace años, Diego, atraviesa por el terrible problema del consumo de estupefacientes y del que le ha resultado muy difícil salir.
Los casos abundan. Grandes exponentes del deporte han subido al podio del triunfo y después despojados de sus lauros y medallas por el uso de sustancias prohibidas.
Sonados son los casos del velocista olímpico canadiense Ben Johnson, del equipo de ciclismo Festina descalificado del Tour de Francia por un escándalo de drogas.
El año pasado, el atleta cubano de salto alto Eduardo Sotomayor hizo proezas en los Panamericanos, pero luego fue despojado de sus medallas por supuesto consumo de drogas.
Las autoridades cubanas hablan de conspiración y defienden a su atleta insignia. Cierto o no, las drogas están presentes en todas partes y por supuesto no faltan en las pistas, canchas, gimnasios y estadios.