SI USTED es golfista, pero no ha tenido la oportunidad de jugar en la noche, no sabe lo que se pierde. Es una manera diferente de practicar este deporte y para los que han tenido experiencia en este tipo de juego, es un verdadero reto.
El fin de semana pasado, más de 20 golfistas aceptaron el desafío de luchar contra la oscuridad de la nueva cancha ejecutiva del Coronado Golf & Beach Resort, un campo conformado por 9 hoyos para tres, que oscilan en distancias de 60 a 100 yardas máximo.
La mayoría de los participantes coincidieron en que la práctica de este deporte en la noche es muy difícil y se necesita mucho cálculo y hasta un poquito de suerte para conseguir buenos resultados.
"Es bien diferente y a la vez difícil, ya que no puedes ver bien la cancha. Para la próxima tendré que traer una linterna", dijo jocosamente Pedro Oliva, uno de los participantes del evento.
Por su parte, Fernando Sucre, quien a la postre fue el ganador del certamen que se jugó individualmente, opinó que el factor suerte incide mucho en este tipo de juego.
Otros fueron sorprendidos en la jornada como fue el caso de Eduardo Palacios, quien no pudo explorar la cancha en el día y verdaderamente pasó una prueba de fuego en la oscuridad.
"No conocía la topografía del terreno, el tamaño de los greens, además de que la bola no corría mucho", explicó Palacios.
Oscar Pérez, en tanto, no se complicó y se guió por las luces que marcaban la dirección de los hoyos.
Sin duda alguna, los participantes pasaron una noche agradable y diferente, en la que al final, Fernando Sucre se adjudicó el primer puesto con una anotación neta de 21.
El segundo lugar fue para Michael Liebig, con 23 golpes netos, mientras que la tercera posición fue para Ramiro Da Silva, con 25.
Al final del evento golfístico, se efectuó una ceremonia de premiación, que contó con la presencia de los participantes y representantes del Coronado Golf & Beach Resort.
Desafiando a la oscuridad
La cancha ejecutiva del Coronado Golf & Beach Resort fue el escenario de un magno evento.