Tras la doble derrota de nuestra selección nacional Sub-23 en el torneo preolímpico de Hershey, Pennsylvania, las esperanzas panameñas se vuelcan hacia el elenco mayor, que busca ganar el grupo eliminatorio que forma junto a Honduras y Nicaragua, esta última selección ya eliminada de cualquiera posibilidad de acceder a instancias superiores.
Para ello, el elenco mayor necesita pasar el temible obstáculo que representa Honduras en su feudo, con un público que, por naturaleza y tradición, es hostil con sus rivales. Los catrachos, para muchos entendidos, son la primera potencia del área centroamericana.
Ante tal panorama, el seleccionado que dirige el técnico uruguayo Miguel Mansilla necesita una adecuada preparación, cónsona con la calidad del oponente de turno.
Aprendamos de los errores cometidos con la selección Sub-23. Nada justifica, sólo la falta de cotejos de preparación que dieran continuidad al juego que deseaba Gary Stempel, el bajo e irregular rendimiento del equipo en sus últimos cuatro compromisos internacionales, Bermudas, Cuba, Guatemala y México.
¿Quién tuvo la culpa del "bajón? No creo que Stempel, ni mucho menos esta camada de jugadores menores de 23 años que lograron sacar al fútbol panameño del ostracismo en que se encontraba y colocarlo entre los seis mejores del área.
Antes, durante y después del torneo que se disputó en el Rommel Fernández, Stempel había puesto el grito en la estratosfera solicitando a la dirigencia más apoyo para el equipo.
Antes, porque justificó la apremiante necesidad de realizar partidos de preparación, que dieran seguimiento y continuidad a un juego que dio óptimos resultados en los partidos eliminatorios contra El Salvador el año pasado y a inicios de este año. De ahí en adelante, uno que otro juego a intervalos distantes.
Durante, porque no se explica la negligencia de la Comisión Normalizadora cometida contra el volante de creación Alberto Blanco, pieza vital dentro del engranaje táctico de Stempel, como lo demostró contra Guatemala y en menor escala ante México, en Pennsylvania. Recordemos que por una "confusión" el nombre de Alberto Blanco fue excluido de la lista del torneo.
Después, porque aunque el tiempo apremiaba no se hizo partido alguno previo al torneo de Hershey, ni siquiera contra un club local sea éste de segunda o primera división. De nada valió el encuentro disputado contra una diezmada selección mayor el viernes 14 de abril en La Chorrera.
Sus rivales, chapines y aztecas, orientaron su preparación hacia otros caminos que, como se vio, dieron los resultados esperados.
Quizás de esta forma el técnico inglés quiera justificar su inesperada renuncia, "frustrado" de tanta oposición entre su propia gente y de luchar solo contra la corriente. Para mi criterio, el trabajo de Stempel fue fabuloso y diría que irrepetible. Son otros lo que tienen que dejar su puesto a disposición.
Ahora ya no hay tiempo para lamentarnos. Sólo nos queda mirar hacia delante y en esa dirección apunta nuestra selección absoluta.
Aprendamos de aquellas fallas y no volvamos a repetirla. Aún hay tiempo para gestionar tan siquiera un partido de fogueo, como lo exige Miguel Mansilla, antes del trascendental cotejo contra Honduras el próximo 7 de mayo en Tegucigalpa.
Pero ese juego, según mi humilde opinión, debería ser contra un onceno que reúna condiciones similares a la que presentará Honduras en su feudo: fútbol al ras del piso, veloz y un público hostil.
Aunque Mansilla desea un partido contra algún equipo del Sudamérica, de no concretarse - recordemos que ayer disputaron la segunda jornada eliminatoria- nos queda elegir entre equipos del área y considero que no hay mejor rival que reúna las cualidades antes mencionada que nuestro vecino costarricense.
Aprendamos de nuestros errores para no lamentarnos después. Ojalá que se logre darle seguimiento a la mayor y no nos pase lo sucedido con la Sub-23, que no mereció el triste final que tuvo. (Comentarios a mazuniga@latinmail.com)