Desde la base de la selección de Panamá piden unidad y apoyo. Quieren hacer de esa frase popularizada, “Juntos vamos al Mundial”, una realidad. Pero este eslogan suena cada día más utópico, por lo menos para algunos sectores de la prensa deportiva local.
A los comunicadores encargados de darle cobertura a la Roja se les exige cumplir con algunos requisitos a la hora de realizar su trabajo, tales como el acceso restringido al campo hasta que finalice el entrenamiento, entrevistar únicamente a tres jugadores por día y poder dialogar con el técnico, Julio César Dely Valdés, solo el primer y último día de la semana de prácticas.

Conformes o no, son condiciones con las cuales se cumple, normalmente, al pie de la letra.
Sin embargo, en la última semana, a alguno de los miembros del combinado istmeño se les han subido los humos a la cabeza; han empezado a tener aires de divos.
Y es que en estos dos últimos días, luego de una larga espera en los predios del estadio Rommel Fernández por parte de los periodistas, debido a que los entrenos se realizaron a puertas cerradas, los comunicadores se encontraron primero, el lunes, con la sorpresa de que “El Panagol” simplemente no quiso hablar con ellos, cuando todo los seguidores del seleccionado canalero están a la expectativa de lo que diga él con referencia al trascendental duelo del viernes ante Honduras.
En tanto, ayer, los periodistas no solicitaron una lista de tres, sino de seis jugadores, ya que habían advertido que, seguramente, algunos se negarían a hablar. Tras otra extensa espera, solo dos futbolistas, Blas Pérez y Nelson Barahona, se dignaron a conversar con los medios, mientras que los otros cuatro brillaron por su ausencia.
Para culminar, a uno de los jugadores, que no había sido solicitado para hablar, se le preguntó si podía brindar una entrevista, y él respondió: “El ‘Profe’ me dijo que no podía hablar”.
La selección pide unidad; la prensa, respeto. La relación entre ambas partes parece seguir rota.