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Destino de EU podría decidirse en las cortes


Washington.- Detrás del coro que exhorta a Al Gore que admita su derrota si los resultados del recuento de la Florida otorgan la victoria a George W. Bush, otras voces de los más diversos polos políticos insisten que sean las cortes que decidan quien debe encabezar el gobierno de Estados Unidos los próximos cuatro años.
Figuras importantes del propio partido Demócrata, como los senadores Robert G. Torricelli y John B. Breaux del sector más conservador, prefieren que Gore abandone su candidatura el próximo viernes si el recuento comprueba que Bush mantiene su mayoría, aunque sea solo por un voto, sin preocuparse por los millares de boletas anuladas. Pero el líder demócrata del Senado, Tom Daschle, insistió que "la gran mayoría de nosotros cree que Gore debe agotar todos los remedios y mantener abierta la posibilidad de llevar el asunto a la corte".
Bush, favorecido por una diferencia zigzagueante en el recuento de los votos en ese contencioso estado, usó un tono desafiante para anunciar que está listo para asumir la presidencia y que sólo espera una señal del presidente Bill Clinton para iniciar el protocolo de la transición.
Para que esto pueda ocurrir Gore tendría que retroceder de la posición adoptada por su asesor legal en esta polémica, el sobrio ex-secretario de Estado, Waren Christopher, quien declaró el jueves que consideraba la votación en el condado de Palm Beach "ilegal" y anunció que las impugnaría en las cortes. De inmediato otros líderes demócratas le salieron al paso alegando que un extenso juicio crearía una opinión pública desfavorable.
Sin embargo, mientras los republicanos denuncian una posible acción de los demócratas, ayer trascendió que Bush autorizó al ex-secretario de Estado, James Baker, su representante legal en Tallahassee, la capital de Florida, que acuda a la justicia para impedir un nuevo recuento manual de votos en tres condados de ese estado que están en entredicho, Volusia y Broward, además de Palm Beach.
El argumento más insistente que Bush y su equipo esgrimen para doblegar a Gore es el supuesto antecedente de la "noble gesta" de Richard M. Nixon cuando el entonces vicepresidente aceptó su derrota frente a John F. Kennedy en 1960 a pesar de que se habían denunciado "irregularidades" en Cooke County en el estado de Illinois.
Sin embargo, dos reconocidos expertos en el derecho constitucional, Anthony Lewis y Allan Gerson, salieron de posiciones ideológicas opuestas en apoyo de Gore para que éste no cese en sus esfuerzos de buscar una solución legal.
Lewis es un respetado columnista del New York Times identificado con la lucha por los derechos humanos y una política más equitativa para los inmigrantes que por lo general favorece a los demócratas. Gerson es profesor de derecho y antiguo asesor de la embajadora Jean Kirkpatrick, representante del gobierno de Ronald Reagan ante las Naciones Unidas. El catedrático asistirá a la Cumbre Iberoamericana con un grupo de figuras de la vida académica y periodística.
"Primero debemos salirnos de la idea que el noble antecedente de Richard Nixon de no impugnar el voto en Cook County, obligue a Gore de abandonar la lucha. Los comentaristas que están sacando a relucir esta propuesta están tergiversando la historia", Lewis sentenció ayer en su columna en el Times.
Los republicanos tratan de crear una atmósfera de histeria, resalta el columnista, con el argumento que un deliberado recuento y las impugnaciones legales dejarían al país acefalo, denuncia Lewis, "cuando en realidad todos saben que el sistema sigue funcionando normalmente".
"Durante muchos años los estadounidense depositaron su confianza en la ley para determinar la legitimidad. Creo que una decisión judicial definitiva en esta situación sería aceptada más fácilmente por la mayoría de nosotros, y que añadiría a la legitimidad de cualquiera de los candidatos, Bush or Gore, que llegue a la presidencia", señala el columnista que también es profesor sobre derecho constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard, recordando .
Gerson, por su lado, se muestra indignado particularmente con el argumento usado por Bush y Baker que el recuento y una posible acción legal "sería dañina para el sistema" demócratico.
"Esto va directamente en contra de la tradición Republicana de colocar al individuo por encima del sistema.y tiene más en común con las ideológicas de Mussolini y Stalin que con las ideas de Jefferson y Madison," disparó que por un tiempo fue un alto funcionario en el departamento de Justicia durante las presidencias de Ronald Reagan y George Bush.
En medio de este torbellino, dos importantes figuras políticas bien conocidas en Panamá, el ex-presidente demócrata Jimmy Carter y el ex-líder republicano, el senador Howard Baker, coincidieron en exhortar a los dos candidatos a observar cordura y paciencia.
"Estas son circunstancias sin precedentes en los últimos 100 años, cuando toda la elección depende de los resultados de un solo estado", afirmó Carter. "Este no es un momento de permitir frívolas demoras ni concesiones prematuras porque nadie aún sabe con certeza lo que pasó en Florida".
Baker intimó que no se sorprendería si en el caso de que uno de los dos candidatos se retiraría de la contienda para evitar el desgaste político, síquico y material de un extenso proceso legal "surgirá como un héroe en nuestra historia", mientras que el papel del próximo presidente será quizás más discutido.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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