El Gobernador del estado brasileño de Río de Janeiro destituyó a cientos de policías y guardias carcelarios, muchos de los cuales recibieron su paga durante años mientras eran investigados por su implicación en asesinatos y corrupción, dijeron ayer funcionarios.
Anthony Garotinho, que gobierna el estado que alberga la segunda ciudad en importancia de Brasil, firmó dos decretos el lunes para despedir a 353 policías, 70 guardias de prisión y 38 bomberos que enfrentan investigaciones criminales o internas, dijo su oficina.
Acusados de crímenes que van desde robo y asesinato hasta extorsión y corrupción, fueron despedidos a partir del martes, en lo que muchos habitantes de Río ven como una limpieza que debió haberse hecho dentro de la policía y las fuerzas de seguridad.