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'Devolví el golpe con fe'

Eduardo Soto Pimentel, el jurado panameño de la sección Cuento del concurso Ricardo Miró de este año, manifiesta que estuvo a punto de tirar la ...

'Devolví el golpe con fe'
'Devolví el golpe con fe'

Eduardo Soto Pimentel, el jurado panameño de la sección Cuento del concurso Ricardo Miró de este año, manifiesta que estuvo a punto de tirar la toalla cuando comenzó a leer los primeros trabajos sometidos a su juicio, pero justo en ese momento comenzó a ver mucho material bueno entre las 45 obras presentadas al concurso.

El día que el jurado se reunió "todos veníamos con la misma obra bajo el brazo", recuerda Soto Pimentel, quien a fin de cuentas se regocija de no haberse dejado llevar por la primera impresión.

Al final resultó ganadora "Losa doce", una colección de cuentos presentada por un escritor que firmó con el seudónimo de "José María", y que resultó ser Ariel Barría Alvarado. Hubo una mención especial para tres obras "por su calidad literaria": "La tal Roxana", "Qué hacemos con los marcianos" y "La hora precisa".

 

"Losa doce" no había pasado la prueba el año anterior, cuando el jurado no encontró en ninguna de las obras presentadas los méritos completos, como para otorgar el premio y, de allí, que se declarara desierta la categoría.

Un año después, parece que todos fueron reivindicados, incluyendo al jurado, puesto que se cumplió lo dicho por el juez panameño de 2014, José Luis Rodríguez Pitty, quien aseguró en una entrevista con que "...los libros que te digo que requieren un editor pueden convertirse en ganadores una vez se pulan lo suficiente. El Miró 2014 no es el final del camino, sino el principio para esas obras con potencial".

Ariel Barría Alvarado lo comprendió así, y en su versión de los acontecimientos no deja dudas al respeto.

 

"Losa doce":
¿Por qué este año sí y el pasado no?

Aún me pregunto eso. Sé que es el género más competitivo. En el que compiten las mejores plumas del país. Nunca estuve de acuerdo con ese "desierto", pero el jurado es soberano.

¿A qué se debió su silencio cuando mucha gente criticó "el desierto" en la sección Cuento del Miró en 2014?

 

A eso mismo. Con el jurado no se discute. Pero les comenté que tenía una obra competitiva. Y sé de otras muy buenas. Pero de la polémica no iban a surgir resultados; el fallo no se apela.

En aquella oportunidad, el jurado instó a los escritores a reflexionar sobre "las exigencias del oficio literario, el cuidado del lenguaje y la coherencia compositiva. ¿A su juicio, 'Losa doce' tuvo falencias en esos aspectos?

Toda obra es perfectible. Pero me cuido mucho de eso; muchísimo. Soy un estudioso de la literatura. No solo escritor. Exploro el género, cavilo en su contexto y planteo renovaciones.

 

Después de un año hubo tiempo para retocar.
¿Sufrió "Losa doce" algún cambio significativo con respecto al intento anterior?

Ajustes menores. Definir mejor lo que propongo. Se trata de la necesidad de que acerquemos los opuestos para crear la nación que queremos. Sin tanto pillo. Con más valores.

Esta vez el jurado fue galante.
Dijo que "Losa doce" explora una "temática universal, en concordancia con un manejo del lenguaje hábil, clara"...y que se atrevió "a explorar nuevas posibilidades narrativas". ¿Esto es realmente una primicia en su estilo?

Me leyeron las señas. Es lo que me propongo al escribir. Remecer el género. Innovarlo con respeto. Innovarme. Hablar desde Panamá, de Panamá, para el mundo.

Independientemente de lo anecdotario, usted que ha sido jurado en muchos concursos, ¿le pareció bien la reacción que hubo el año pasado contra el jurado o prefiere que se guarde silencio -como usted lo hizo- y "hablar" con la pluma?

Cada uno tiene su estilo. El mío es menos público, pero les hice saber mi malestar. Eso sí, aprendí. Y devolví el golpe con fe. Hay que aprender de cada tropiezo.

Para cerrar esta parte, ¿se siente reivindicado con la apreciación que hizo el jurado esta vez?

Sí, en lo personal y por el género. Y por los que escribimos.

¿Qué es "Losa doce"?

Un edificio que se levanta, pese a obstáculos, con diálogo y mediación. El dolor de un padre que ha perdido a su hijo y la ciudad que cambia en nuestra cara... hay poesía, fotografía, recuerdos.

Si le pidiera que mirara hacia atrás y se fijara en su libro de cuentos "Ojos para oír" (también ganador del Miró), ¿qué reflexión haría? ¿Algún trazo parecido? ¿Evolución? o ¿Nada que ver uno con el otro?

Evolución, madurez. Son 9 años, Egbert.

¿Qué sensación le produce cada vez que oye mencionar su nombre como triunfador en alguna de las secciones del Miró?

¿La verdad? Pienso en mi madre sosteniendo mi mano para que escribiera mi nombre en 1965, antes de entrar a la escuela. En mi padre, poniendo un libro en mis manos. En Las Lajas, mi pueblo. Después, en tantas cosas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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