La costumbre de otorgarles acepciones a las palabras, según la circunstancias culturales, políticas y sociales, es de viejo cuño. Un ícono en ese sentido lo es el escritor estadounidense Ambrose Bierce, quien se sabe nació en 1842 y cuya fecha de deceso se calcula en 1913, porque casi 100 años después, todavía hay dudas sobre cuándo y cómo murió.
Los biógrafos e historiadores coinciden en que este personaje agrio y de mente lúcida se fue de este mundo cuando frisaba los 70 años y participaba de la revolución de Pancho Villa, al otro lado de la frontera gringa.
Hasta Carlos Fuentes, escritor mexicano que nació en Panamá, escribió una obra en su memoria (Gringo Viejo), que después fue llevada al cine, interpretada por Gregory Peck (Old gringo).
Ambrose fue reconocido toda su vida como un misántropo, lo que le valió el mote de “El amargado Bierce”, pero esa condición también pudo haberle sido útil para que tuviera una óptica diferente de la realidad y de quienes le rodeaban.
Periodista, militar, escritor eximio y pensador excéntrico, Ambrose Bierce es recordado como el creador del “Diccionario del diablo” (The Devil's Dictionary 1911), un texto desde el cual “define”, con su particular agudeza y sarcasmo, decenas de palabras cuyas acepciones convencionales quedan en entredicho ante la interpretación que el escritor estadounidense les otorgó.
Se ha dicho que el Diccionario del diablo es “un auténtico inventario del egoísmo, la hipocresía, la mezquindad y la estupidez humana”.
Por ejemplo, Bierce definió la política como: “Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios y Manejo de los intereses públicos en provecho privado”.
Esta definición, esbozada por el también autor de “Lo que pasó en el puente de Owl Creek”, sigue vigente. Lo mismo que su acepción de Hipócrita: “El que profesando virtudes que no respeta se asegura la ventaja de parecer lo que desprecia”.
Hay situaciones que se arraigan tanto que, a pesar de haber pasado cien años, se mantienen intactas.
Petición y observación
Si pueden presentar más fotos de las obras de Leonel. En las pocas que aparecen se ve interesante su pintura. Me parece que el título del reportaje no va de acuerdo con el contenido. Gracias. Maximiliano
Reconocimiento
Lástima que la iglesia no valore los ideales de este valiente sacerdote (Leonel Méndez) y lo utilice para darle más protagonismo frente a nuestra juventud que tanto lo necesita. Sería interesante ver sus pinturas en una galería que las expusiera gratis. Elena
Sobre la Feria del Libro
Amigos de Día D, les escribo para hacer algunos comentarios sobre la Feria del Libro que se realizó la semana pasada. Asistí el día de la inauguración y posteriormente el sábado. Me llamó la atención la presencia de muchos cubículos o “stands” que parecían más una exposición que una feria del libro. No estoy en contra, pero creo que deben acentuar en el aspecto editorial (libros, que es la razón de ser de la feria). Me gustó mucho que casi todos los salones en donde se presentaron libros estuvieron llenos, ese es un buen síntoma y debe ser tomado en consideración por los organizadores para que se incrementen para la próxima edición, la presencia de más autores (tanto locales como internacionales). Aprecio el esfuerzo de la delegación dominicana, pero realmente esperaba más. Tengo otras cosas que decir, pero la falta de espacio me lo impide.
Les agradezco la atención y los exhorto a que sigan adelante. Fabián Hurtado
Otra manera de enseñar
He seguido de cerca las cuatro entregas que hizo durante este mes el profesor Ariel Barría Alvarado, denominadas “Camino al libro”; cual de todas más interesante. Estos son los tipos de textos que nos ayudan a abrir la mente y ver los temas relacionados con el lenguaje desde otra perspectiva.
Dos o tres colegas me aseguraron que utilizaron estos artículos en sus clases y recibieron buena respuesta de sus estudiantes. Lo importante es que se comprueba que no hay asignatura aburrida, sencillamente, el asunto está en la metodología que se emplee.
¿Cómo decir que es aburrido lo que usamos todos los días para comunicarnos, ya sea por escrito o hablando? ¿Verdad que no tiene sentido? Doris Urieta.