El tribunal provincial de Ciudad de La Habana sentenció ayer lunes a los cuatro más importantes dirigentes opositores cubanos con penas de entre tres años y medio y cinco de prisión, informó el telediario Al mediodía.
Vladimiro Roca Antúnez, hijo de Blas Roca, un dirigente histórico del gobernante Partido Comunista (PCC), fue condenado a cinco años de prisión, uno menos de lo que solicitó la fiscal Edelmira Pedriz.
Por su parte René Gómez Manzano y Félix Bonne Carcacés recibieron condenas de cuatro años de prisión, también uno menos que la petición fiscal, mientras que la única mujer del grupo, Martha Beatriz Roque, fue condenada a tres años y medio.
"Aún cuando los daños ocasionados al país fueron muy graves y el carácter antipatriótico de los hechos muy graves, el tribunal se atuvo estrictamente a las leyes vigentes en el momento que ocurrieron los mismos", añadió el comunicado difundido por la Televisión.
Los cuatro disidentes integran el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, fueron detenidos hace 19 meses y acusados de delito contra la seguridad del Estado en relación con el delito de sedición. La audiencia contra el grupo de los cuatro se celebró a puertas cerradas el primero de marzo, sin acceso de la prensa ni del cuerpo diplomático.
Tres días después el oficial diario Granma publicó un largo editorial en tres de sus ocho páginas sobre el tema y la televisión local transmitió las conclusiones fiscales sobre el caso. En el editorial, Granma negó a los cuatro el calificativo de "disidentes" y dijo: "Son verdad traidores a la nación, a su pueblo, a sus valores; son mercenarios que por 30 monedas se venden a los que nos bloquean y desde hace 40 años hostigan y nos agreden" (Estados Unidos).
Desde su detención, varias personalidades internacionales se interesaron por la suerte del grupo, entre ellos el papa Juan Pablo II y el primer