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Dieguito Maradona promesa en Italia


El matrimonio de Maradona y el Nápoles (1984-91) tuvo efectos inmediatos entre los recién nacidos de la vieja capital borbónica. Muchos varones fueron bautizados devotamente con el nombre de Diego Armando, pero el hijo de Cristiana Sinagra tenía una razón añadida para llamarse igual que el crack. Era su hijo.
Los tribunales de justicia italianos, escépticos al inicio, confirmaron definitivamente la paternidad de Maradona en 1995. Seis años después de aquella sentencia redentora, el pequeño Dieguito sobrelleva orgullosamente la camiseta del Nápoles, luce el número 10 en la espalda y despunta como un jugador de clase entre los cachorros de las categorías inferiores.
"Es el minuto 11 del primer tiempo entre el Nápoles y el Bari, contaba apasionadamente el diario local Il Mattino. "El árbitro señala una falta al borde del área. Diego Armando Maradona coloca el balón en el suelo, afina el punto de mira y desempolva el travesaño rival con una parábola. Gooool.
La proeza de la criatura circula entre los bares y las tabernas de Nápoles como si fuera la aparición de la Virgen. Nadie estuvo en el partido, casi nadie, pero la memoria colectiva juega a recrear el episodio como si el propio Maradona hubiera resucitado."¿Sabes que Dieguito marcó un golazo contra el Bari en el partido del domingo?, comentan los tifosi irreductibles del equipo napolitano.
El chico tiene un cierto aire al padre, sobre todo en el rostro, en los pómulos, en la mirada. Dieguito es menos talludito que los compañeros de equipo, parece menos corpulento, incluso lleva un peinado desordenado que recuerda vagamente a la melena paterna. La diferencia fundamental reside en los pies. Maradona junior no es zurdo, sino diestro, aunque los enardecidos periódicos locales aseguran que el muchacho le pega igual a la pelota.
El heredero de la estrella argentina, que ya ha cumplido 15 años, fue noticia en julio de 1997 porque el club italiano había decid8ido incorporarlo a las categorías inferiores. El fichaje tenía el aspecto de una maniobra nostálgica, o de un regalo oportunista a los tifosi aburridos, pero el hecho es que Maradona junior ha conseguido convertirse en un jugador de buenas expectativas. Tantas, que la prensa deportiva asegura estos días que Dieguito podría encontrar acomodo entre los seleccionados del equipo nacional sub- 16. Persecuciones
Los fotógrafos han comenzado a perseguirlo, incluso los jugadores de los equipos rivales se acercan a él para pedirle a un autógrafo al final del partido. Maradona les sonríe y espera convertirse un día en algo más que un apellido, añade Il Mattino con la retórica y la impostura novelera de una buena crónica rosa.
La historia de las similitudes termina aquí. Entre otras razones porque la madre del niño, Cristiana Sinagra, preserva a la nueva estrella de cualquier efecto contaminante.
Ella misma padeció hace 15 años las consecuencias del efecto Maradona y tuvo que sobrellevar en silencio un calvario de reproches y de amenazas. Quería que mi hijo Diego supiera la verdad, que no pensara que había nacido de un encuentro casual, de la calle. Durante los primeros cuatro meses de embarazo el padre siempre estuvo cerca. Después se marchó. Era demasiado frágil, estaba arruinado por
una corte de milagros que le rodeaba. Ahora la sentencia es definitiva. Mi hijo ha elegido llevar el nombre del padre y yo recibo una asignación de 450.000 pesetas al mes. No lo he hecho ni por interés ni por protagonismo. No ha sido nada fácil criar en Nápoles al hijo de Maradona. He temido incluso por mi integridad física, dice Cristiana Sinagra en alusión a las presiones exteriores.


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21945
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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