Mi entendimiento era corto, en aquel momento no comprendía por qué una periodista respetada como María Paulina Ortiz del diario El Tiempo de Bogotá, y Arturo Coley, doctor en Ciencias de la Comunicación, graduado en España, profesaban gran respeto y admiración por la campeona Ana Pascal.
Y es que mi visión era periodística, la de ellos era mas humana.
Investigando más sobre Pascal sólo llego a una conclusión: es un gran ser humano, que a través del boxeo quiere cumplir sus sueños.
No es una historia más, es la de una mujer discriminada por personas que se quedan en los físico sin ver su nobleza interior.
Ana ya venció. Es campeona con títulos o sin ellos y digna de aplausos.