EL ZARAGOZA volvió a aparecer en el camino del Barcelona en la Copa del Rey española para amargarle la vida ayer, como ya hizo en la temporada anterior, y conquistó el Camp Nou (0-1) obteniendo una victoria de mérito, que premió su vocación ofensiva y que castigó la falta de efectividad del equipo azulgrana.
Diogo, libre de marca, cabeceó a la red ante la mirada de Oleguer y Jorquera el balón servido por DAlessandro.
Todo lo previsto por su entrenador, Víctor Fernández, salió a la perfección para desesperación de Frank Rijkaard, cuyos argumentos no encontraron reflejo en el marcador, aunque no se le pudo reprochar actitud ni ganas al equipo catalán, desactivado por el entramado del Zaragoza.
Barcelona se encontró con un Zaragoza serio, dispuesto a agriarle la noche. Ni siquiera la ausencia de Aimar mermó al equipo de Fernández, construido desde la solidez de sus dos centrales, hilvanado por una medular bien tejida y coronado por sus delanteros, dos nueves puros que obligan al rival a mantenerse siempre alerta.
La inspiración del Barça duró lo que tardó Iniesta en apagarse, contagiado por la ineficacia de su equipo. Dominó los primeros compases el equipo catalán y merodeó el área rival, pero le faltó contundencia para asustar de verdad al Zaragoza, tan convencido de sus opciones que jugó en todo momento con la comodidad de un grande.
Tuvo precisamente Iniesta la oportunidad de abrir el marcador a la media hora de juego en un mano a mano con César, pero le asaltaron las dudas y se quedó a medias entre el pase y el disparo.
El entrenador del Zaragoza, Víctor Fernández, celebró ayer el resultado obtenido por su equipo ante el Barcelona en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey (0-1) española, aunque advirtió que "sería torpe" dar por definitivo el marcador y pronosticó un partido de vuelta "muy exigente".
El preparador zaragocista comparó el partido con el que ambos equipos disputaron en la Liga (3-2), aunque explicó que la diferencia la marcó que "no ha habido un golpe de fortuna" por parte del Bara.
Diogo golpeó al Barça
El partido se jugó bajo una pertinaz lluvia y con una asistencia reducida de público en el Camp Nou.