“Dios con nosotros, es el significado del nombre Emmanuel”. Así fue bautizado, porque creció en medio de una familia cristiana, que le inculcó los valores morales y el amor al prójimo. No hay expresión alguna que pueda definir el dolor, la tristeza y la frustración que deja la partida, muy forzada de este delantero del Deportivo Arabe Unido, Emmanuel Santiago Ceballos, de 22 años que partió a otra vida, ayer jueves a las 6:30 de la mañana.
Su uniforme azul, con el número 17 del equipo Arabe Unido se quedó esperando a su dueño, el cuatro veces campeón nacional y subcampeón centroamericano, que se preparaba para su próxima participación en el Distrito Federal de México con la Sub-23.
La carita del pequeñín, Emmanuel, casi gemela con la de su padre, sólo pregunta ...¿mi papi?, hacen que hasta el ser humano más insensible se le escape una lágrima. El brillante futbolista no tuvo la oportunidad de compartir con su hijo, que cumpliría dos años el próximo 21 de noviembre, la salida de sus primeros dientes, y decirle hasta luego.
Emmanuel estuvo durante cuatro largos días, pese a las atenciones médicas, agonizando en una cama fría del Hospital Santo Tomás, los desvelos de su esposa Betsabé, su madre Lidia, sus abuelos, sus tías, primas, hermanos, y quienes le querían, no podían hacer nada, ya que no todos, pudieron entrar para acompañarle, por su condición, hasta su último momento.
Su madre Lidia, quien tiene dolencias en su garganta, primero tenía una cita, y después pasaría a visitar a su hijo, que partió dejando un vacío que nadie llenará.
Betsabé Rodríguez, esposa del futbolista, dijo que los doctores les informaron que si Emmanuel hubiese llegado a tiempo, quizás las cosas hubiesen sido diferentes, “es que hubo mucha demora para trasladarlo de la policlínica de Sabanitas a Colón, por eso pedimos que cambien este sistema, porque si los bomberos nos hubieran ayudado con la ambulancia, quizás todo sería diferente”.
Se notaba, según sus familiares, que Emmanuel luchaba por quedarse, había algo que le impedía partir, quería quizás ver por última vez a sus abuelitos Candelaria y Jairo, el “Apa”, así le decía de cariño al abuelo, al que le dedicaba sus goles.
Sus abuelitos Candelaria y Jairo recordaron cómo Emmanuel desde pequeño se inclinaba hacia el fútbol, porque era su juego preferido.
Él prefería quedarse con ellos en el sector de Pilón, muy cerca de la playa.
Emmanuel tenía dos hermanos y dos hermanas, Odini “Niño” Ceballos, quien también pertenecía al Arabe Unido y fue campeón con el equipo, y José que perteneció a la Academia de Sporting 89; María Liliana y Dariana.
La vida de un joven prometedor, la truncó un homicida que buscaba venganza en otro sujeto, pero la bala, que no tiene ojos se cruzó en el camino del futbolista, que permanecía en ese centro de diversión, aquél día fatal para todos.
La Policía Nacional de Colón realiza las investigaciones en este caso. Se ha señalado que el presunto asesinado de Emmanuel tenía rencillas con una banda de Nuevo Colón, y quiso dispararles en el lado de la gasolinera, pero el impacto se fue hasta el bar donde estaba el deportista, muy cercano a la ventana de vidrio.
Sus familiares denunciaron que ese día el joven decía que le dolía la cabeza, cuando llegaron a la policlínica de Sabanitas, pero no pudieron conseguir una ambulancia del Cuartel de Bomberos del área, porque las órdenes del Comandante Felipe Fung, son que no se prestan ambulancias, sólo para accidentes de tránsito. Pasados casi los 25 minutos llegó una del Hospital Amador Guerrero que lo trasladó.
Esta situación de las ambulancias, en el Cuerpo de Bomberos de Colón, que no se facilitan, ha creado mucha polémica, no es el primer caso que se presenta donde los heridos y pacientes no reciben el servicio, porque son reglas de la alta jefatura de la comandancia.
Hoy viernes 14 de noviembre en la Iglesia de la Sagrada Familia del corregimiento de Puerto Pilón, a las 11:00 de la mañana, se le dará el último adiós al colonense del fútbol, Emmanuel “Tutulo” Ceballos, que será un ejemplo digno de imitar por la juventud de este país.