La disciplina y el optimismo es lo que reina a lo interno de la selección brasileña de béisbol, tropa que apuesta a cosas grandes, a pesar de que los expertos la ven como la cenicienta de la eliminatoria del III Clásico Mundial.
Ayer, en su segundo entrenamiento en el estadio Rod Carew, los brasileños hablaron sin mirar su reloj con la prensa especializada, sobre expectativas en el prestigioso torneo, que organiza las Grandes Ligas (MLB por sus siglas en inglés).

Larkin, un caballero del béisbol y con una humildad indescriptible, comentó que su equipo debe jugar como se entrenó, para así ganar juego a juego.
“Si ejecutan lo que se practicó tienen muchas posibilidades de ganar”, reiteró, quien jugó 19 campañas con los Rojos de Cincinnati, novena con la cual ganó la Serie Mundial en 1990, fue Jugador Más Valioso en 1995, participó en 12 Juegos de Estrellas y logró tres Guantes de Oro.
Otro que también no escatimó en tiempo para los medios de comunicación fue el espigado lanzador derecho Andre Rienzo, quien aseguró que están listos para demostrar que Brasil no es solo fútbol.
Rienzo, dueño de la camiseta número 37 de la tropa verdeamarela, comentó entre risas que vinieron a Panamá para ganar el torneo y hoy van por su primer triunfo.
El amigable jardinero central Paulo Orlando declaró que se han entrenado muy bien y por eso saben que tienen con qué vencer a Panamá hoy.
“Vamos a salir a jugar relajados, a poner en práctica lo que nos dijo el entrenador Larkin y si hacemos las cosas bien, sin duda será un gran partido de béisbol”, finalizó Orlando.