El ministro del Interior británico Jack Straw debe entregar los exámenes médicos practicados a Augusto Pinochet a los países que requieren su extradición, dictaminó ayer el Alto Tribunal británico, arrojando un balde de agua fría sobre cualquier esperanza de que el ex dictador regrese a Chile en el futuro inmediato.
La decisión constituye una victoria significativa para los países y los grupos de derechos humanos que quieren que Pinochet, de 84 años, sea juzgado por cargos de tortura durante su gobierno entre 1973 y 1990 y supone que difícilmente el ex hombre fuerte pueda regresar a su país en el futuro inmediato.
"Damos curso a la solicitud en la medida en que el informe médico sea revelado a los cuatro países solicitantes en condiciones de confidencialidad", dijo el juez Simon Brown, al dar a conocer una decisión adoptada en forma unánime por el tribunal.
Bélgica y seis grupos de derechos humanos argumentaron que la negativa de Straw a dar a publicidad el informe les impedía organizar cualquier apelación significativa a su decisión de que el ex dictador estaba demasiado enfermo como para ser sometido a un juicio.
Francia, España y Suiza -que también tienen pedidos de extradición pendientes-podrán ahora examinar el informe médico.
Straw no ha tomado todavía una decisión sobre si dejar en libertad a Pinochet tras casi 16 meses de arresto domiciliario en Gran Bretaña, pero dijo que el informe le inclinaba a permitir que Pinochet eludiera la extradición y regresara a Chile.
El dictamen significa que Straw debe dar ahora tiempo a esos países para que comenten las conclusiones del equipo médico antes de emitir su resolución sobre la extradición.
Straw se había negado a revelar el resultado de los exámenes médicos, e incluso a enumerar qué análisis se le habían practicado, invocando la confidencialidad de la relación médico-paciente. Pero Bélgica apeló dos veces al Alto Tribunal, diciendo que tenía derecho a examinar un material tan crucial para la decisión de Straw sobre la extradición.
Los abogados de ese país argumentaron que Bélgica tenía méritos para examinar los estudios porque había pedido la extradición de Pinochet en nombre de ciudadanos que dicen que sus parientes fueron encarcelados o muertos en Chile.
Francia recibió una copia del informe médico sobre la salud Pinochet, horas después del fallo.
El gobierno de España y Baltasar Garzón recibieron con beneplácito la decision de una corte británica mientras que el ministro de Exteriores belga, Louis Michel, aplaudió al sistema judicial británico.