El serbio Novak Djokovic y la estadounidense Serena Williams dominaron una temporada donde la irrupción de la española Garbiñe Muguruza, alzándose al tercer puesto de la lista mundial, y la continua lucha de Rafael Nadal por acabar la sesión con sensaciones positivas para la próxima, marcaron ambos circuitos.
Djokovic ha firmado una temporada histórica, para enmarcar y frotarse los ojos. No solo ha acabado al frente de la lista por cuarto año en cinco ediciones, sino que rompió el récord de puntos, con 16.585 puntos, casi el mismo si se suman las cifras de sus dos más inmediatos perseguidores, el británico Andy Murray, con 16.585, y el suizo Roger Federer, con 8.265 puntos.
Su gran temporada comenzó en el Abierto de Australia, donde logró ganar por quinta vez. Luego seguirían los Masters 1.000 de Indian Wells, Miami, Montecarlo, y Roma, su tercer Wimbledon, el segundo Abierto de EE.UU. y una fantástica carrera en la temporada de pista cubierta, con títulos consecutivos en Pekín, y los Masters 1.000 de Shanghai y París, para poner broche triunfal al ganar en el O2 de Londres, su quinto Masters.
Su única mácula este año fue la final de Roland Garros, donde el suizo Stan Wawrinka le impidió conseguir el único grande que queda en colocar en su palmarés.
Para Serena Williams todo discurría con sabor a gloria. La pequeña de la saga no quería ni oír hablar de lo que los medios de comunicación habían bautizado con "Serena Slam" porque daba mala suerte.
Pero tuvo a tiro ganar los cuatro Grandes en la misma temporada (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y Abierto de EE.UU.) hasta que la italiana Roberta Vinci se cruzó en su camino en las semifinales de Nueva York.
Pese a todo acabó con cinco títulos, los tres primeros Grandes, además de Cincinnati y Miami. Puso fin a su temporada el uno de octubre cuando alegó que su cuerpo no daba para más y que incluso renunciaba a participar en el Masters de Singapur.
"No es un secreto que he jugado lesionada casi todo el año. Cuando no era mi codo, era mi rodilla o, en cierto partido en Flushing, mi corazón", señaló entonces Serena.
El título fue a parar a la italiana Flavia Pennetta, que a sus 33 años ganaba así su primer Grand Slam, y quien aprovechaba la ceremonia de premiación para anunciar que se trataba de su última temporada.
Ganadora de 69 torneos desde 1999, entre ellos 21 del Grand Slam, a pesar de las lesiones esta temporada ha sido una de las mejores de la carrera de Serena, con 53 victorias y sólo tres derrotas, lo que le aseguró acabar en el primer puesto del ránking, por quinta vez en su carrera, convirtiéndose en la cuarta jugadora en la historia de la WTA que logra al menos ese récord.